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manifestación en Karachi el 21 de diciembre de 2014 para condenar el ataque de los taliban contra la escuela militar pública en Peshawar.

Cuatro militantes islamistas ahorcados en Pakistán

ISLAMABAD.- Pakistán ahorcó a cuatro militantes islamistas el domingo, en la segunda ejecución desde que el gobierno levantase la moratoria sobre la pena de muerte tras la masacare en la que murieron 132 niños y nueve adultos a manos de los talibanes.

Ninguno de los ahorcados está relacionado con el ataque del martes en Peshawar, y algunos paquistaníes piensan que las ejecuciones son un intento por desviar la atención del fracaso de las autoridades a la hora de encontrar a los asesinos.

Cuatro prisioneros fueron ejecutados en la cárcel de Faisalabad, fuertemente defendida, por su papel en el ataque al antiguo presidente pakistaní Pervez Musharraf, según fuentes del gobierno. Otras dos personas fueron ahorcadas en la misma cárcel el viernes.

Una fuente en el gobierno local del Punjab identificó a los hombres como Rasheed Qureshi, Zubair Ahmad, Ghulam Sarwar y Akhlaque Ahmed, también conocido como Russi, de nacionalidad rusa.

Muchos grupos militantes operan en Pakistán, muchos de ellos vinculados a al-Qaeda, la mayoría en áreas rurales sin ley administradas por tribus. Incluyen un número desconocido de combatientes extranjeros, entre los que habría principalmente árabes, uzbekos, chechenos y uigures.

Fuentes oficiales dicen que más prisioneros serán ejecutados en los próximos días, algunos de ellos en la ciudad de Lahore, fortín del primer ministro Nawaz Sharif.

Los talibanes han publicado comunicados prometiendo protagonizar más ataques en todo Pakistán en venganza por la ejecución de cualquiera de sus combatientes.

La seguridad se ha incrementado en las mayores cárceles del país, reflejando el miedo de que los militantes, que luchan para derrocar al gobierno e implantar un estado regido por la ley islámico, ataquen las prisiones para liberar a sus compañeros de armas.

Grupos de derechos humanos afirman que Pakistán tiene en torno a 8.000 presos en el corredor de la muerte, de los que más de 500 están relacionados con delitos de terrorismo.

El ministro de Interior, Chaudhry Nisar Ali Khan, dijo a los periodistas que la policía había arrestado a algunos sospechosos en conexión con el ataque al colegio del martes, pero no ofreció más detalles.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha instado a Pakistán a poner freno a la ola de ejecuciones.

Phelim Kine, vicedirector de Human Rights Watch en Asia, dijo el domingo que el gobierno había «elegido consentirse una sed de sangre vengativa en vez de buscar y castigar a los culpables».

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Redacción

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