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Comisión analiza destitución; Dilma se defiende

Brasilia.- La Cámara de Representantes decidió, con 433 votos a favor y sólo uno en contra, del señor José Airton Cirilo (PT-CE), iniciar el proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff.

Si las dos terceras partes de los diputados (342 de un total de 513) votan por proseguir el juicio contra Dilma Rousseff, la iniciativa pasará al Senado, de lo contrario, será archivada. En tal sentido, dicha cámara formó una comisión especial para analizar un pedido de juicio contra la presidenta Rousseff, por supuesta manipulación de las cuentas públicas.

El gobierno brasileño apeló a la decisión de un juez federal de bloquear el nombramiento del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva como jefe de gabinete de la mandataria.

“No hubo desvío de poder ni intento de obstruir a la justicia”, en el nombramiento de Lula, indicó la Abogacía General de la Unión (AGU), que representa y defiende al Estado, en un comunicado, contrariamente a lo que sostenía el juez que emitió el fallo preliminar.

Cuenta atrás para Rousseff

Según apunta un artículo publicado en El País por Raquel Seco, «el tiempo empieza a correr contra Dilma Rousseff. La presidenta enfrenta estos días el descontento de parte de la población, un tira y afloja entre Gobierno y Justicia, y, desde este jueves, el fantasma de su destitución. Las previsiones apuntan a que su salida del poder podría producirse entre finales de abril y mediados de mayo. Sería la segunda mandataria brasileña destituida, después de Fernando Collor de Mello en 1992».

Añade el artículo que todo este dolor de cabeza de Rousseff «empezó en diciembre, cuando el líder de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) aceptó una denuncia sobre supuestas maniobras fiscales. La acusación es relativamente modesta, comparada, por ejemplo, con la gigantesca investigación de Petrobras que salpica entre otros al expresidente Lula da Silva».

Concluye el texto que «el siguiente paso es que Rousseff se defienda, para lo que tiene 10 sesiones parlamentarias. Después, la comisión aprobará (con 342 de los 513 diputados) o bloqueará el proceso. Si el impeachment sigue adelante, le toca al Senado decidir si abre una investigación. Rousseff es entonces apartada durante 180 días y el vicepresidente Michel Temer (PMDB) asume sus responsabilidades. La última decisión depende de los senadores. Son necesarios dos tercios para que Rousseff sea destituida. Pero, aunque ganase esta batalla, nadie sabe si volvería a la Presidencia. En medio de esta durísima crisis política, 180 días fuera del poder parecen una eternidad».

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Redacción

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