La realidad se impone en Abu Dabi. La residencia que don Juan Carlos concibió en 2020 como un discreto lugar de paso en el que recalar mientras en España se sucedían las noticias sobre sus escándalos fiscales y financieros, una lujosa villa de difícil acceso situada en la isla artificial de Nurai, empieza a tomar forma de hogar para el que fuera jefe del Estado español desde 1975 hasta su abdicación en 2014.
Mientras la pregunta “¿Cuándo podré volver?” sobrevolaba de forma constante su libro de memorias Reconciliación, publicado por Planeta en diciembre de 2025, el rey padre ya asume que su anhelado regreso parece cada vez más lejano toda vez que su hijo, Felipe VI, no ha tenido ningún gesto de acercamiento en ningún momento desde 2020. El deshielo no llegó en ninguna ocasión familiar, ni durante los actos de conmemoración de la restauración de la monarquía tras la dictadura, tampoco tras la desclasificación de los papeles del golpe de Estado del 23F, ni tras la petición del jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, de que regrese a España.
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