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Ni en ciegos

Por JUAN T H

En este país no se puede creer ni en ciegos.

Un país insólito donde en un sorteo auspiciado por el Estado colocan unos invidentes para que saquen los bolos premiados, con una venda (no sé para qué si no ven) para darle mayor transparencia, y sin embargo todo es una farsa, una escaramuza fraudulenta para ocultar la trampa que, en este caso terminaría costándole al Estado alrededor de 500 millones de pesos.

No es nuevo, ni raro. Los fraudes en la Lotería Nacional, “la amiga del pobre y del rico” se vienen realizando desde hace muchos años sin mayores consecuencias, con mafias bien organizadas tanto en el país como en Estados Unidos, principalmente en Nueva York. Antes de “salir” los números mucha gente sabía. Durante un tiempo se vendían o se venden los números premiados. Funcionarios de la propia institución formaban y aun forman parte del entramado siendo los grandes beneficiados.

No juego. Nunca he jugado. Por esa razón no me “saqué” el premio mayor. Alguien, cuyo nombre no diré porque murió hace años, quería “ayudarme” dándome el número del próximo sorteo. “Juega el 62”- me dijo. No lo hice. Fue el premio mayor del sorteo de ese domingo. Por principio no juego nada que involucre dinero, ni siquiera Domino. Y quienes me conocen lo saben.

(No olviden el caso de Frederick Marzuoka en 1997, el PLD en el poder, hace 24 años, implicado en un fraude de 90 millones de pesos que luego de ser apresado se “fugó” -mentira del Diablo- junto con el policía que lo custodiaba. Jamás hemos sabido de ese señor, si está vivo o muerto. Alguien dijo que lo vio en Haití dándose la buena vida.  Desapareció o lo desaparecieron como a “Quirinito”.)

Cuando decidieron utilizar no videntes en las transmisiones por televisión fue precisamente para darle sentido de transparencia y claridad a los sorteos. Nunca entendí, si eran ciegos, porque colocarles vendas en los ojos.  (Ahora entiendo el refrán: “Te veo luego, dijo un ciego”)

Durante los gobiernos del PLD el juego de azar, el narcotráfico y la corrupción fueron instrumentos de acumulación de grandes capitales que le permitió a la mayoría de sus dirigentes enriquecerse exorbitantemente. (Leisa era la única “fábrica de millonarios”, pero el PLD hizo muchas otras para beneficio de sus dirigentes y funcionarios) Cada grupo hizo su propia Loto, su propio consorcio de bancas, al extremo de que en el país hay más bancas que universidades, colegios, escuelas, centros deportivos, clubes, hospitales y clínicas, juntas. (Cuando murió asesinado Juancito Sport el presidente Danilo Medina emitió un decreto declarando tres días de duelo nacional como si se tratara de Juan Pablo Duarte)

Existen más de cien mil bancas de apuestas, la mayoría ilegales. Las amas de casas -se estima- invierten más del 30% del dinero para el sustento familiar en jugos de azar. El PLD formó un país de corruptos y de ludópatas. El vicio fue parte del plan corrupto de permanencia en el poder de ese partido. La gente, pobre que es la inmensa mayoría, puso sus aspiraciones de cambio en la suerte, en el azar, no en la acción política para sacar a esos malditos del gobierno. (Muchos de los dueños de esos emporios del juego de azar -verdaderos magnates- patrocinan candidatos presidenciales, alcaldes, diputados, senadores y regidores, muchos ya son diputados, senadores, regidores y alcaldes. Pronto -me temo- serán presidentes y vicepresidentes de la República. Y todo el país será un centro de juego de loterías. Y todos seremos ludópatas empedernidos que jugaremos hasta a la “picá de ojos”.

Me pregunto, ¿qué hará el gobierno del Partido Revolucionario Moderno y el presidente Luís Abinader con los casinos, loterías, bancas deportivas, consorcios, etc., que se han convertido en un problema social porque emplean a más de cien mil personas, empleos de mala calidad y con salarios muy bajos, pero empleos al fin y al cabo? ¿No creen las autoridades que llegó el momento de analizar seriamente el asunto y buscarle una solución? Si estuviera en mis manos, cerraría la Lotería Nacional o la transformara en un centro regulador estricto, cerraría igualmente la mayoría de las bancas, lotos, etc. Prohibiría los sorteos diarios, limitaría los casinos. No sé, pero algo hay que hacer. El presidente Abinader que ordene un estudio, observe la experiencia de otros países y luego tome una decisión drástica. Algo hay que hacer al respecto.

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El Motín

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