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Sommer Carbuccia

La odisea del entierro de Sommer Carbuccia

Por Leonel Concha Junior

En el fallecido productor y maestro de la televisión local Sommer Carbuccia queda bien resumida la esencia del gran poema de Manuel del Cabral, uno de cuyos versos reza: “Hay hombres que van subiendo mientras más su ataúd baja”.

 Sommer fue un grande del ingenio de hacer de la televisión un espectáculo, ya fuera en shows, noticieros y programas de televisión de variedad. Por eso era buscado y recibía múltiples ofertas.

 Después de largos años fuera del país, residiendo en Miami, Sommer decidió venir de retiro para trabajar en proyectos televisados en los que ya estaba involucrado. Todavía un hombre joven, aunque un poco pasado de peso, su salud no era la mejor y en los menesteres de afincarse en su terruño le sobrevino el infarto que le arrancó la vida.

 Sommer, que en vida parecía tener muchos amigos, en la desgracia de la muerte a destiempo sufrió la orfandad de la falta de solidaridad.

 Algunos dicen: “el hombre no guardó pan para mayo”, porque al morir Sommer estaba corto de efectivo. Los amigos de verdad que se hicieron cargo del funeral (la esposa estaba en Puerto Rico) vivieron toda una odisea para reunir el dinero y despedirlo en un funeral a su altura.

 Ricos y medio ricos, la mayoría de estos “amigos” se auto declararon insolventes o aportaron miserias a la hora de ser contactados para acudir en auxilio del difunto.

 Felizmente la situación fue sorteada por los amigos de verdad de Sommer y hoy los restos del maestro reposan en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez.

 Son pocos, sobran los dedos de una mano a la hora de contarlos, pero aún quedan amigos!

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El Motín

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