CARACAS.-Rafael Oviedo, un ingeniero informático de Caracas, sobrevivió a los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela y presenció de primera mano la tragedia y destrucción que se vive en el estado La Guaira, la región más afectada por el cataclismo.
En entrevista para Desde el Capitolio de Epoch TV, Oviedo compartió su experiencia de supervivencia durante los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio. Al día siguiente decidió, junto con un grupo de amigos, dirigirse a La Guaira para buscar al familiar de uno de ellos y conocer de primera mano lo que estaba ocurriendo en esa región, ya que lo que sabían hasta ese momento era muy poco.
“Al llegar e ir atravesando toda la ciudad de La Guaira, el caos era totalmente anarquía, saqueos, edificaciones reducidas a escombros por completo, realmente todo [era] sumamente desolador, gente en las calles durmiendo, tráfico de forma abismal, ya que habían vías cerradas por derrumbes, pasarelas caídas, realmente algo que no tenía ningún tipo de sentido”, narró el ingeniero.
Explicó que ellos tenían como objetivo llegar a Playa Grande, donde vivía la persona que estaban buscando.
“Al llegar a Playa Grande, eso era […] como si hubiese ocurrido algún tipo de de guerra, algo totalmente apocalíptico, edificaciones de más de 15 pisos, 12 pisos, reducidas a nada, como si nunca hubiese existido nada ahí. Y muchísima gente, muchísima gente ayudándose unos a los otros. Realmente había muy pocos cuerpos de rescatistas, policiales”, describió Rafael.
El joven dijo que en ese momento los encargados de las labores de rescate eran la mismas personas, ayudándose con sus manos, palas, tubos, y retirando “piedra a piedra para ver si podían conseguir a sus familiares dentro de esos edificios”.

Cuando pudo ver de primera mano lo que había ocurrido, Rafael tomó la decisión de documentar el desolador escenario, ya que la información que circulaba en las redes sociales, según el joven, era muy vaga y pocos tenían la posibilidad de saber lo que realmente estaba sucediendo ahí.
“Y al verlo con mis propios ojos, dije: ‘necesito documentar esto, necesito poder enseñárselo al mundo, a otras personas de Venezuela, a personas de otros estados [para] que puedan ver realmente lo que estaba ocurriendo en La Guaira, que es mucho más y devastador de lo que hemos estado viendo hoy’”, explicó Rafael.
Lo más impactante que Rafael pudo ver durante su estadía en el lugar, detalló, además de los escombros y ruinas que había en la ciudad, fue a familias desesperadas buscando a sus familiares.
“Hubo una familia completa donde su hijo estaba dentro de un edificio y lo consiguieron fallecido. Y el nivel de dolor y de devastación, de desespero, de ver una madre, ver un hermano al conseguir su familiar fallecido, eso no tiene comparación. Realmente fue algo extremadamente fuerte, y lo más impactante para mí”, compartió Rafael.
El 26 de junio, la presidenta interina de Venezuela informó que el estado de La Guaira había sido declarado zona de desastre natural, debido a “la magnitud del impacto de este fenómeno que sencillamente devastó zonas enteras en este estado y que ha ameritado planes especiales de atención”.
Agregó que estarán militarizando a ese estado “para atender esta coyuntura tan dura que afecta a nuestro pueblo”.
Ese mismo día, el vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, anunció que a partir del jueves 26 de junio las vías de acceso al estado de La Guaira estarían restringidas por “razones humanas y sanitarias”.
Declaró que quien quiera ingresar a la región debería cumplir con los lineamientos establecidos por Rodríguez, que constan en registrarse en el Poliedro y que las autoridades decidirían quién podría entrar para “evitar que personas que no tienen ningún tipo de de tarea asignada aquí en La Guaira puedan venir al estado”.
Rafael comentó que, desde su perspectiva, esta medida implementada por el gobierno de Venezuela podría haberse tomado debido a su coordinación con la administración de Estados Unidos, quienes “son los expertos, están preparados, tienen el personal, el equipo” y podrían tener una mayor organización.
Frente a las decisiones sobre La Guaira, un grupo de 40 organizaciones defensoras de derechos humanos en Venezuela expresaron una “profunda preocupación por la decisión de militarizar el estado”.
En el comunicado con fecha del 27 de junio, las organizaciones instaron a que la atención a desastres se desarrolle bajo el estricto respeto a las garantías fundamentales.
Los firmantes tomaron como ejemplo el deslave de 1999 en el estado Vargas, ahora llamado La Guaira. Recordaron que tras aquel suceso fatídico, se registraron denuncias de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, uso excesivo de la fuerza, restricciones indebidas a la circulación de personas, obstáculos para el acceso a la información sobre familiares desaparecidos y dificultades para el trabajo independiente de organizaciones humanitarias y medios de comunicación.
Una de las prioridades en estos momentos es el rescate de sobrevivientes y la atención a los heridos, localizar a las personas desaparecidas, así como garantizar el acceso inmediato a agua, alimentos, atención médica y refugio para la población afectada, señala el mismo comunicado.
Esta experiencia evidencia que la emergencia no debe ser nunca un pretexto para vulnerar derechos humanos ni para desplazar la autoridad civil en la gestión de la ayuda humanitaria, agrega.
A tres días de los devastadores terremotos de 7.2 seguido de otro de 7.5 en Venezuela, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó que habían fallecido 1430 personas y que 3238 estaban heridas.
El viernes, Rodríguez dijo que además de las víctimas mortales y los heridos, se contabilizan 172 personas atrapadas en edificaciones y 3007 damnificados. Unas 383 edificaciones están afectadas de manera total o “importante”, la mayoría de ellas en La Guaira.
De acuerdo con un sitio web difundido por los líderes de la oposición venezolana, más de 49,600 personas continúan desaparecidas. Por su parte, una estimación del Servicio Geológico de EE. UU. pronosticó que podría llegar a mas de 10,000 fallecidos.
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