Por Fernando A. De León
La gentrificación, desde la 125, en lo que conforma el Escambray, los altos de Harlem, y el Alto Manhattan e Inwood partiendo de la 155, constituyó un factor determinante para que ganara las primarias demócratas en Nueva York, la candidata “progresista”, Darializa Avila Chevalier.
Y se puede decir que, con ello, contribuyó el alto costo de la renta. Es decir, esas demarcaciones de Manhattan han sido lo suficientemente ocupada por nuevos vecinos estadounidenses llegados del Bajo Manhattan y de otras nacionalidades que pueden pagar los altos precios de la renta de sus apartamentos, mientras muchos dominicanos se han ido a otras zonas, donde la vivienda es menos costosa.
Otro factor fue que la mayoría de votantes dominicanos, entendieron que Darializa debió ser rechazada por ser de origen haitiano. Esa embestida en una nación que, aunque haya en potencia racismo y discriminación no se estila abiertamente en este condado, no fue afortunada. Al menos con otros habitantes, y con respecto a los haitianos.
Aparte del cansancio político que pueda presentar Adriano Espaillat como congresista del Distrito 13, para una buena parte de los dominicanos, entendemos que hubo una juventud vibrante de estudiantes, y otros, que sufragó por la socióloga, al margen de su origen haitiano.
Y, si esto es así, entendemos también que se convirtió en un bumerang la campaña que contra ella se desató porque supuestamente aboga por los haitianos y soslaya a nuestra comunidad. Esto, aparte de que se dijo que quería poblar de haitianos el Alto Manhattan que, a todas luces, es un absurdo, Habría una dura batalla para lograrlo.
A ello se suma, la sarta de insultos y gritos externados en contra de esa candidata que, aunque con pocas votaciones, sobrepasó a Espaillat con al menos dos mil votos. Muchos dominicanos, desesperanzados, no sufragaron.
Pero, lo que creemos positivo de esto es el rechazo a la política racista y discriminatoria contra las minorías, del presidente estadounidense Donad Trump. Con la actual impopularidad de Trump, por esa actitud, se le sumaron votos a Darializa. Si se la rechazó como haitiana, sin estar en República Dominicana, entonces, muchos la creyeron mártir y abusada, y se votó a favor de ella.
Con tiempo, la gente de Adriano y el mismo, debieron peinar los sectores precitados, y convencer a esos nuevos vecinos de que él era el candidato idóneo. Además, porque hay una buena parte de dominicanos que dicen que el “solo se presenta por aquí, cuando está en campaña”.
*El autor es periodista, mimbro del CDP en Nueva York, donde reside.
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