¿Aciertan los difamadores?

Por Fernando A. De León

 Como si estuviésemos en Singapur o Dinamarca, donde no hay ni sobornados ni sobornadores en el funcionariado; el nuevo Código Penal dominicano pretende castigar a los que entiende difamadores. Pero hay que preguntarse: ¿aciertan los difamadores?

Al margen del delito de opinión concerniente en la difamación, es posible que se pueda apostar que sobre el 50% de los difamados, han incurrido en actos corrupción. Es posible que sí. La corrupción, aparte de otras ligerezas, es sempiterna. Y esto no excluye al gobierno del cambio.

Entre lo subjetivo que entraña el difamar, ahora el daño es según los que sean difamados. Sin embargo, el principal ente difamatorio en República Dominicana es el Ministerio Público de la llamada justicia independiente. En cuanto a los exfuncionarios de gobiernos pasados, primero filtra las imputaciones en los medios de comunicación, y luego  judicializa, y si no se prueba nada, como quiera el imputado queda deshonrado.

Y, pareciera que se ha incrementado en las redes el número de internautas y comunicadores que difaman. Ante las promesas incumplidas y lo enarbolado de un cambio para que todo siga igual o peor; hay irritación que provoca las denuncias consideradas difamatorias o calumniosas.

Con todo y eso, la directora general de Etica e Integridad Gubernamental, Milagros Ortiz Bosch, declaró que había sometido 276 expedientes sobre diversas modalidades de corrupción de quienes fueron, o son funcionarios del actual gobierno. Pero hasta ahora el objetivo del oficialismo es convencer de que en el gobierno no hay corruptos, o se judicializan algunos. Pero lo disimula muy bien.

Los difamadores de nuevo cuño, llevan las de perder. Si en algo guarda la similitud la difamación con los actos de corrupción es que ni el que difama prueba contundentemente sus imputaciones y, de otro lado, es casi imposible que se prueben los actos de corrupción. Y más cuando el acusado está en el poder.

Además, el sistema acciona de forma tal, que los funcionarios siempre están bien calzados. No son mordidos por la serpiente que, en este caso, es el Ministerio Público. Será lo contrario cuando sean judicializados los que difaman a funcionarios del gobierno.

    *El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.

El Motín

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