Por Jaime Bruno
En la República Dominicana, tres problemas básicos que deberían estar bajo control siguen siendo motivo de angustia cotidiana: el colapso progresivo del sistema de salud pública, el caos en el transporte urbano y la espiral inflacionaria que golpea la canasta familiar. La mala gestión del gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) no solo los ha agravado, sino que amenaza con un costo político elevado en las elecciones presidenciales de 2028. Mientras tanto, la oposición, en particular la Fuerza del Pueblo y su líder, el Dr. Leonel Fernández, se perfilan como la alternativa viable para reconducir el país por senderos de eficiencia, estabilidad y desarrollo.
1. La salud de los más pobres en terapia intensiva
El Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), joya de la corona de la seguridad social dominicana y referente regional desde su creación durante los gobiernos de Leonel Fernández, atraviesa su momento más delicado. Con una disminución dramática de sus utilidades de casi 3,000 millones de pesos en 2023 a apenas 848 millones en 2025, retrasos en pagos a proveedores y pérdidas en su régimen subsidiado, SeNaSa está enfermo. Este deterioro afecta directamente al 73% de los afiliados, la mayoría de ellos pobres y vulnerables.
Durante los mandatos de Fernández, SeNaSa fue fortalecido para garantizar servicios oportunos y de calidad sin discriminación. Hoy, por la ineficiencia administrativa y la improvisación del PRM, ese logro corre el riesgo de perderse. Como muestra la historia reciente de Grecia en la crisis de 2009–2015, descuidar la sostenibilidad de servicios públicos esenciales no solo profundiza la pobreza, sino que también derrumba gobiernos.
2. Transporte: de las soluciones a los parches
Otro frente crítico es el transporte urbano. La gestión actual propone medidas como prohibir los giros a la izquierda en avenidas principales para “mejorar la movilidad”. Sin embargo, el propio Leonel Fernández ha advertido que tales decisiones, sin un diseño integral, solo trasladarán la congestión a otras calles, generando un caos mayor.
No podemos olvidar que fue precisamente Fernández quien ideó e impulsó el Metro de Santo Domingo, mediante la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET), para atacar el problema de raíz con una solución moderna, estructural y sostenible. Hoy, en lugar de planificar nuevas líneas o ampliar la red, se opta por soluciones de corto plazo que reflejan más una carencia de visión que un plan serio.
3. El costo de la vida y la desesperanza
La tercera herida abierta es el encarecimiento continuo de la canasta básica familiar, combinada con sueldos estancados y la falta de políticas efectivas para contener la inflación. Pese a la caída del precio internacional del petróleo, los combustibles y los alimentos mantienen precios altos, lo que alimenta una sensación generalizada de injusticia social y desesperación en los hogares dominicanos.
En contraste, durante los gobiernos de Fernández, los precios de la canasta se mantuvieron bajos, los salarios crecieron y las familias sintieron alivio gracias a un manejo económico más responsable y creativo, evitando que las tensiones sociales se desbordaran.
El costo político y la proyección al 2028
Estos tres fracasos del PRM no son aislados. Se insertan en un patrón de improvisación, endeudamiento récord sin resultados visibles y deterioro de los servicios esenciales. No es casualidad que cada vez más sectores sociales perciban al gobierno actual como incapaz de conducir al país, ni que las encuestas recientes ya muestren un repunte de la intención de voto hacia la Fuerza del Pueblo y Leonel Fernández.
Como ocurrió en Chile en 2006, cuando Michelle Bachelet retornó al poder para reparar los daños de políticas fallidas, los dominicanos parecen mirar hacia la experiencia y el liderazgo probado para rescatar lo que aún se puede salvar. El propio Radhamés Jiménez, vicepresidente de la FP, lo resumió bien: “El pueblo ya ve a Leonel como una necesidad nacional para retomar el rumbo del país.”
La experiencia como antídoto
En las democracias modernas, como muestra la recuperación alemana tras la crisis del euro, los pueblos que han padecido la improvisación buscan en las urnas la experiencia. Fernández no solo encarna esa experiencia, sino que ya ha demostrado capacidad para resolver estos problemas básicos: mejoró la salud pública con SeNaSa, ordenó el transporte urbano con el Metro y mantuvo estable el costo de la vida mientras elevaba los salarios.
Hoy, el reto del 2028 no será solo ganar unas elecciones, sino rescatar servicios esenciales antes de que su deterioro sea irreversible. La historia enseña que los países que saben corregir a tiempo sus errores evitan catástrofes más profundas. República Dominicana está a tiempo, y Leonel Fernández representa una vía probada y confiable para ese cambio.