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Imagen del video de la cámara corporal de un policía durante el arresto de Ronald Greene, en las afueras de Monroe (Luisiana, EE.UU.), el 10 de mayo de 2019.

Brutal arresto que provocó la muerte de un afroamericano en EE.UU.

En mayo de 2019 el afroamericano Ronald Greene murió tras una persecución policial en Luisiana. Inicialmente las autoridades informaron que había fallecido producto de las heridas que sufrió en un accidente automovilístico mientras huía, pero luego de dos años de negativas de la Policía la agencia AP tuvo acceso esta semana al video de la cámara corporal de uno de los agentes involucrados, unas imágenes que revelan lo que realmente ocurrió durante el arresto.

En la grabación, de 46 minutos, se observa como uno de los uniformados tira al suelo al hombre y lo golpea en la cara mientras su compañero le grita «estúpido hijo de puta». Aunque Greene está en el suelo y pide perdón, los agentes le propinan una descarga eléctrica en la espalda con una pistola táser, y a continuación le advierten de que recibirá una más si no pone «las putas manos detrás de la espalda».

Tras ser esposado de manos y pies, es arrastrado y permanece boca abajo gimiendo y sin supervisión policial durante al menos nueve minutos. En otro segmento del video el detenido parece aturdido y hay sangre en su cabeza y rostro. Finalmente es subido a una camilla de ambulancia con un brazo esposado a una de sus barandillas. En muchos momentos del material audiovisual no se ve a Greene y la mayoría de los policías en la escena, que eran al menos seis, tenían sus cámaras corporales apagadas, circunstancias que dificultan reconstruir con exactitud todas las acciones, detalla.

El 10 de mayo de 2019, Greene se negó a detener su coche tras cometer una infracción de tráfico no especificada, lo que inició una persecución policial mientras se movilizaba por Monroe (Luisiana). Mientras intentaba eludir la ley, se estrelló contra un árbol y fue detenido. Los agentes inicialmente le dijeron a la familia que Greene había muerto por la colisión, pero más tarde reconocieron una lucha entre él y los uniformados y que había fallecido camino al hospital.

Las causas exactas de su muerte siguen sin estar claras. El año pasado, el forense Renee Smith comentó a AP que el deceso de Greene se consideró accidental y fue atribuido a un paro cardíaco. Asimismo, subrayó que en el archivo de su oficina se mencionaba un accidente automovilístico, pero no ninguna pelea con la Policía.

«Lo asesinaron»

Luego de divulgadas las imágenes de los hechos, la madre de Greene, Mona Hardin, dijo este miércoles: «Lo asesinaron. Se estableció, se planeó». Entre tanto, un abogado de la familia opina que el video «comparte algunas de las características del video de George Floyd: la duración, la brutalidad».

Andrew Scott, un exjefe de policía que testifica como experto en casos de uso de fuerza, señaló que, si bien Greene no era inocente y existían motivos para su detención, arrastrarlo de los grilletes de los tobillos mientras estaba esposado boca abajo era «malicioso, sádico y completamente innecesario». «Eso nunca debería haber sucedido. Tienen al hombre completamente sometido. No está lastimando a nadie», agrega.

La Policía Estatal de Luisiana se negó a comentar el contenido del video, pero en un comunicado a la agencia de noticias aseveró que la «divulgación pública prematura» de evidencia «socava el proceso de investigación y compromete un resultado justo e imparcial».

Kory York, uno de los oficiales involucrados, fue suspendido sin paga por 50 horas por arrastrar a Greene y desactivar su cámara corporal. Otro de ellos, Chris Hollingsworth, murió en un accidente en la carretera horas después de enterarse de que lo despedirían por su participación en el caso. Dakota Demoss, el patrullero de cuya cámara se obtuvieron las imágenes, fue arrestado en relación con otra persecución policial el año pasado.

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