Por Miguel Mejía
Sao Paulo. En el octavo aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y la República Popular China es preciso, desde mi punto de vista, hacer una revisión retrospectiva y valorar el nivel de avance que en el marco de la visión política y diplomática de China y su presidente Xi Jinping hacia el Sur Global, se haya podido alcanzar en estos ocho años, tomando en cuenta, además, la dificultad creciente que afronta el gigante asiático de la resistencia de Estados Unidos de Norteamérica a la expansión y posicionamiento del primero en las regiones menos desarrolladas con su política de futuro compartido, respeto mutuo, el principio de ganar-ganar y su diplomacia de paz.
Damos la debida importancia y seguimiento a este tema, en el marco de los esfuerzos que durante años hemos venido haciendo para acercar a los dos pueblos, dominicano y chino, no desde el símbolo de la hoz y el martillo sino desde el derecho al libre mercado, a la diplomacia de paz que demandan los signos de los nuevos tiempos, así como al carácter independiente y soberano de las naciones en el manejo de sus relaciones con terceros países. Esfuerzos que hemos encaminado y seguiremos haciéndolo como persona, amigo del pueblo chino y como la Organización Popular, Democrática y Revolucionaria que es el Movimiento Izquierda Unida que me honra presidir.
Como parte de esos incansables esfuerzos, en el año 2024 pusimos en circulación en tres universidades de China, en Beijing, Hunan y Shenzhen, nuestro libro traducido al idioma mandarín “Del Caribe a los Antípodas”, compilación de nuestras experiencias políticas y diplomáticas fomentando las relaciones diplomáticas con Asia, especialmente con China, Vietnam y Corea del Norte. En los próximos días presentaremos este libro para la comunidad china en Santo Domingo, en coordinación con la embajada.
Por ello, resultó de gran satisfacción que en soberanía plena, el 1 de mayo de 2018 la República Dominicana y su entonces presidente Danilo Medina Sánchez dieron el histórico paso de establecer las relaciones diplomáticas con la República Popular China, iniciando el desarrollo de una agenda bilateral que, a nuestro modo de ver, ha podido ser más fructífera y mutuamente beneficiosa sustentada en el fortalecimiento de las relaciones políticas, la promoción del comercio, la inversión y el turismo, así como la expansión de la cooperación, entre otros temas, para lo cual la voluntad política es esencial. Pero, lamentablemente el actual gobierno maneja dichas relaciones con más miedo que vergüenza, como reza el adagio popular.
Inicio con buenos pasos
En agosto del mismo año ambos gobiernos formalizaron la designación de sus respectivos jefes de misiones, por República Dominicana el Lic. Briunny Garabito Segura y por la República Popular China el señor Zhang Run, quienes iniciaron una labor con buenos pasos bajo las directrices de sendos jefes de la política exterior, asumiendo el compromiso de fortalecer dichas relaciones en un curso firme, seguro y vertical irradiando la gobernanza e institucionalidad en beneficio de ambos pueblos, como lo han seguido afianzando los actuales embajadores de China, señor Chen Luning y el dominicano José Julio Gómez.
En septiembre de ese año, fue recibida en República Dominicana la visita oficial de Su Excelencia Wang Yi, consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, lo que constituyó un paso importante en el acercamiento de temas de la agenda bilateral, resultado de su encuentro con el presidente Medina y su posterior reunión de trabajo con su homólogo canciller Miguel Vargas, que derivó en la firma del Memorándum de Entendimiento sobre el Establecimiento del Mecanismo de Consultas Políticas.
El paso más relevante fue la visita de Estado a China del presidente dominicano Danilo Medina, del 1 al 6 de noviembre de 2018, por invitación del presidente Xi Jinping, que resultó ser una muestra de la voluntad política de ambos mandatarios para el desarrollo eficiente y dinámico de estas relaciones diplomáticas. Y el reconocimiento de una sola China por parte de República Dominicana.
En la ocasión se firmaron dieciocho (18) acuerdos que comprenden el compromiso de China para la erogación de fondos para proyectos de cooperación no reembolsable y de financiamiento en nuestro país, expansión de los intereses comerciales de la República Dominicana, la promoción del turismo hacia el país, entre otros.
Estos acuerdos, pese al esfuerzo y trabajo de la Embajada Dominicana en China, especialmente desde la gestión del embajador Garabito, en procura de dar cumplimiento a los mismos y trabajar en una agenda de beneficio mutuo, no han tenido el impacto positivo esperado durante estos ocho años, en algunos casos por dilación en la decisión y ejecución, para no decir negligencia, de la parte dominicana. Por ejemplo, en cuanto al proyecto de financiamiento, ya ha sido aprobado por las autoridades chinas que el Proyecto de reforma de redes eléctricas de bajo y medio voltaje sea incluido en la lista de proyectos para recibir apoyo a través de la modalidad de crédito concesional por parte de China. Y seguimos con crisis eléctrica mirando hacia otros horizontes indefinidos.
Algunos logros al presente
Pese al rezago, cabe mencionar algunos de los avances alcanzado desde el inicio de las relaciones entre ambas naciones. República Dominicana se ha consolidado como el mayor socio comercial de China en la región caribeña, y China, a su vez, el segundo socio comercial de la nación dominicana, razones para que el gobierno dominicano preste mayor atención a estas relaciones hacia un mayor aprovechamiento recíproco.
El volumen de comercio bilateral continúa el alza; el pasado año, por ejemplo, superó los 5,300 millones de dólares, representando más del doble de la cifra registrada al inicio de las relaciones. Más empresas chinas muestran su interés de invertir en y establecer sus negocios en República Dominicana, varias participan en proyectos de la zona franca, energía verde e infraestructura. Productos emblemático dominicanos, como el ron, tienen amplia acogida en el mercado chino. China apoyó la modernización del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911, contribuyendo a elevar la capacidad de respuesta ante emergencias en el país. China donó 120 ambulancias al sistema de salud. Los proyectos de asistencia no reembolsable al momento han entrado en estudio de factibilidad para vehículos policiales, camiones de bomberos y aulas inteligentes para el Instituto de Formación Técnico Profesional -INFOTEP-mismos que podrán beneficiar otros sectores.
En el ámbito académico más de 480 participantes dominicanos asistieron al programa de capacitación en 2025 ofrecido por China. En ese año más de 30 mil turistas chinos visitaron la República Dominicana, número que va en aumento.
La provincia de Hunan, que nosotros denominamos como “la puerta de entrada de República Dominicana a China”, desempeña un papel de liderazgo en la cooperación a nivel local entre ambos países, en renglones como la agricultura, manufactura y educación; además promueve hermanamiento con provincias dominicanas. Del 3 al 6 de los corrientes una delegación de esta provincia visitó nuestro país compartiendo buenos resultados. Todo puede alcanzar una dimensión y alcance más amplio.
Mayor aprovechamiento bilateral
Ambos países tienen sus potencialidades, aunque en materia de territorio, población y desarrollo son incomparables; China se consolida como la primera economía mundial, República Dominicana, una nación en desarrollo con grandes características geográficas, de inversión y comercio, turísticas, agropecuarias
Pudiera decirse que el gigante asiático no necesitaría de nuestro país y que éste sí de China. Pero de lo que se trata es del buen uso y manejo de los objetivos fundamentales de unas relaciones que contribuyan a fortalecer los intereses de ambas partes, dentro de un marco de soberanía plena.
En el marco de la política estratégica de China hacia la región de Latinoamérica y el Caribe, sobre “un futuro compartido”, la República Dominicana puede obtener mayor aprovechamiento de estas relaciones, bajo el reafirmado principio de ganar-ganar, dando la debida revisión y seguimiento a los 18 acuerdos suscritos, en el marco del Memorándum de Entendimiento No. 1, Cinturón Económico de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, el cual viene a ser como el grande paragua de los demás. Y hacerlo con soberanía plena, en función de nuestras necesidades y conveniencia, sin receta foránea, como la pretende ejercer Estados Unidos.
Pese a la resistencia de EEUU su presidente fue a China
Constituyó un bum mediático la reciente visita del presidente de los Estados Unidos a la República Popular China, algo que para algunos era impensable, aunque no imposible, dada la disputa estratégica entre las dos mayores economías del mundo, acentuada por tensiones comerciales, tecnológicas y geopolíticas, así como presiones y resistencia permanente de la potencia del norte contra China, sobre todo, en los aspectos de su posicionamiento en la región de Latinoamérica y el Caribe y su agigantado avance.
Se creó la expectativa de que con esa visita del presidente Donald Trump a encontrarse de frente con su homólogo Xi Jinping se aliviarían las tensiones entre ambas naciones, pero no ha resultado así ni resultaría dada la política hegemónica y expansionista de Estado Unidos.
Diversos analistas de la geopolítica coinciden en que dicha visita acentúa la disputa económica mundial y causa decepción en los mercados, en razón de que terminó sin un acuerdo económico estructural, pese a las expectativas en los mercados internacionales. Destacan que ambos países concentran alrededor del 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, lo que aseguraría el peso e importancia de su encuentro que finalmente bajó aquellas expectativas.
Tal decepción tocó también las expectativas de la amplia delegación de empresarios estadounidenses con que se hizo acompañar el presidente Trump, de los sectores de energía, agricultura, aviación, tecnología, quienes esperaban poder anunciar compras de productos chinos en sus áreas, pero sus aspiraciones no prosperaron porque tampoco se llevó propuestas concretas.
El comercio de bienes entre los dos países se mantiene, con alrededor de $500 mil millones de dólares al año 2025, como parte de las cadenas de suministros, con todo y aranceles vigentes.
El propósito de Trump con esa visita parece habérsele esfumado; la relación bilateral continúa matizada por la creciente competencia geopolítica, con énfasis en el campo tecnológico ante lo cual Estados Unidos mantiene desde el 2022 un régimen reforzado de restricciones a la exportación de semiconductores y tecnología avanzadas a China, manteniendo en jaque a naciones cuyos gobernantes ceden de rodillas a esa política de contención tecnológica.
Este contexto, es importante que tanto República Dominicana como las diferentes naciones que están siendo presionadas en sus relaciones bilaterales y decisiones con China asuman con responsabilidad el manejo soberano de sus relaciones diplomáticas, teniendo como beneficiario esencial a sus pueblos, no a nación alguna por grande y poderosa que sea o parezca.
De nuestra parte, seguiremos adelante junto al pueblo dominicano y al pueblo chino, fomentando el fortalecimiento de estas relaciones diplomáticas que nacieron al calor de una soberana, valiente y oportuna decisión en el marco de los signos de los nuevos tiempos y de la situación global.
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