Por Fernando A. De León

 El nuevo Código Penal, en cuanto a las sanciones por el delito de difamación, debería considerar validos elementos de suspicacias, a fin de determinar si un funcionario ha incurrido en corrupción; pero hasta ahora, hasta en lo judicial, tenemos una caricatura de democracia.

En otras palabras, es un Código Penal propio de regímenes de fuerza o de dictaduras, que tiende a proteger los corruptos.  En la pieza normativa en cuanto al delito en el uso de la libertad de expresión, no se le da oportunidad de defenderse al imputado de difamar.

Todo el mundo sabe que presentar pruebas de que un funcionario es corrupto en un sistema judicial como el nuestro, es imposible; esto aunque estemos cundidos de “magos de las finanzas”.

Pero, si un funcionario llega ocupar un estamento en el Estado siendo simplemente un individuo de clase media, aunque de alta, no es posible que si no hereda nada; no se ha sacado la lotería; tiene gastos familiares y compromisos, y nadie le ha prodigado una fortuna, exceptuando a los que ganan millones, exhiba las mismas condiciones existenciales de este último; con bienes inimaginables No se justifica ni estando bien remunerado.

Evidentemente este es un asunto que genera suspicacia. Como antes, debería estimarse como valido la íntima convicción. Porque el problema de la difamación-entendemos-, no se trat insultos, obscenidades y formas, sino de fondo. Y por lo visto ni el gobierno ni la justicia, obvian seguir rastros que provocan dudas.

Así las cosas, en el nuevo Código Penal se le da vigencia a lo que decía el filósofo alemán Arthur Schopenhauer sobre que: “La política es la única profesión en que se puede mentir, engañar y robar, y aún así ser respetado”.

Evidentemente, eso se corresponde con nuestra República Dominicana, con el peculado y otras ilicitudes de funcionarios, y las mentiras o engaños de nuestros presidentes.

Pero, también, al margen del funcionariado la corrupción es tal, que en sonados casos hay terceros que, de repente, por diversos servicios o colaboraciones son nuevos emprendedores, o empresarios.

  *El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.