MIGUEL MEJIA: Una vuelta por Venezuela

Sao Paulo. El fin de semana recién pasado aproveché para dar una vuelta por la Venezuela post doble terremoto, ese fenómeno natural convertido en desastre que en pocos minutos cambió la vida de cientos de familias venezolanas y del proceso en marcha de la Revolución Bolivariana, pese a las limitantes ocasionadas por el bloqueo comercial y financiero, y que puso la mirada humana y solidaria del mundo sobre este hermano pueblo, dejando a un lado los matices e intereses políticos e ideológicos.

La Venezuela de hoy es el resultado de dos acontecimientos excepcionales con características e impactos muy distintos que por su naturaleza merecerían varios artículos de opinión, sobre los que muchos analistas, politólogos, juristas, y especialistas de la geopolítica han estado expresando sus visiones, sin que falten los creadores de falsas noticias o fake news. Nos referimos a los acontecimientos del 3 de enero y el 24 de julio, respectivamente, siendo el primero como se ha calificado violatorio de la soberanía de un Estado y de toda norma del Derecho Internacional.

Nuestra presencia allí tuvo el propósito central de expresar personalmente mi sentimiento humano, amistoso y solidario a las autoridades, en la persona de la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez y al pueblo venezolano, ante las terribles consecuencias del doble terremoto, lo cual había expresado vía telefónica. Ver la realidad in situ y comparar con la difusión deformada de imágenes de edificios colapsados, de operaciones de rescates, de personas desplazadas y desesperadas por pérdidas de familiares, vecinos y amigos, de supuesto lanzamiento de cadáveres al mar; ver a personajes de la política local en el exterior o el exilio forzado sacar provecho interesado del dolor de un pueblo, con discursos oportunistas, resultó alentador en medio de la incertidumbre y el gran pesar que a todos ha causado esta tragedia.

Y decimos alentador, porque lo que pudimos ver al margen del color partidario, del oficialismo, especialmente, es un activismo institucional estatal con la integración de todas las instituciones del Estado a todos los niveles de dirección y mandos dedicadas cuerpo a cuerpo en el proceso de atención, acompañamiento para la recuperación, con énfasis en las personas, familias afectadas de distintas formas, niños, adultos mayores, con un elevado criterio de igualdad y equidad. Y, a ellos sumada la buena voluntad de algunos sectores del empresariado, iglesias y misiones diplomáticas.

Cada Ministerio está encargado de campamentos transitorios en los distintos estados, coordinando un equipo multisectorial y multidisciplinario, que abarca las áreas de atención médica general y especializada, acompañamiento psicológico, medicamentos, vestimentas, alimentación y nutrición, socialización, recreación y entretenimiento, educación y capacitación, fisioterapia, recopilación y registro de datos para articular estadísticas actualizadas, entre otras atenciones individuales y colectivas según necesidades. Se trata de todo un engranaje humano y material especializado de respuestas a las contingencias operando para mitigar el profundo dolor del drama humano.

Venezuela renace

Pese a que la situación en su dimensión y alcance indica que la recuperación del país luego del terremoto tomaría años y cuantiosos recursos económicos, las sinergias interinstitucionales bajo las directrices de la presidencia y la Asamblea Nacional, parece que va tomando cuerpo la iniciativa “Venezuela renace” como forma de impulsar la productividad, el movimiento de la economía y los reencuentros familiares y comunales, porque se visualiza un llamado a la unidad de todas las fuerzas de incidencia nacional y la colaboración de un pueblo que por naturaleza es trabajador y de corazón bondadoso que debe prevalecer por encima de cualquier diferencia política e ideológica. Es tiempo de unidad en la diversidad, de trabajar por el bien colectivo con la ayuda humanitaria de tantas naciones hermanas que están expresando su solidaridad, ayuda que debe continuar llegando porque mientras avanza el trabajo en marcha surgen nuevas situaciones y necesidades entre las familias directamente afectadas, muchas de las cuales quedaron a la intemperie al perder sus casas, fuentes de ingresos, trabajos, ajuares y seres queridos.

Las labores que se desarrollan han ido en etapas desde el minuto cero cuando el Gobierno inició los primeros pasos con el rescate de apoyo nacional e internacional para salvar vidas y disponer albergues provisionales de protección a desplazados que quedaron en las calles. Hoy, esas labores sistemáticas y permanentes están permitiendo la identificación, registro y sepultura de fallecidos, que a la fecha alcanza los casi seis mil, los campamentos totales asignados, su capacidad instalada y ocupada, la categoría de casas perdidas (propia, alquilada, solidaria), la asignación de viviendas a familias con criterios definidos suscritos entre las partes. La previsión para preservar el orden y respeto en los espacios compartidos y la seguridad ciudadana en las vías transitables.

En cada Campamento se dispone de registros estadísticos, casi homogéneos, revisados y actualizados cada día por las autoridades responsables, lo que facilita una dinámica eficaz y eficiente de logísticas. Las personas en los campamentos están tranquilas, satisfechas de las atenciones que reciben y dispuestas a colaborar; sus rostros tristes se han ido iluminando de esperanza, con el amor solidario y el patriotismo que siempre acompaña.

En el contexto del plan Venezuela renace considero oportuno saludar el anuncio hecho este domingo 2 de agosto por los Gobiernos de República Dominicana y de la República Bolivariana de Venezuela de que como resultado del diálogo sostenido entre las partes han acordado iniciar un proceso de normalización gradual de sus relaciones diplomáticas y consulares, basado en una hoja de ruta a ser desarrollada de común acuerdo. Aunque a nuestro modo de ver debió darse el paso completo de las relaciones plenas, pero esa es la forma de actuar de nuestro actual gobierno, en base a recetas foráneas. No obstante, el pueblo dominicano y el venezolano agradecen este paso que responde al sentir de ambos y sus históricas relaciones de amistad.

Pese a las circunstancias, valió la pena dar esta vuelta por Venezuela. Por lo que pude apreciar, en unidad se puede seguir avanzando junto a un pueblo que quiere seguir adelante. Es tiempo de difundir la verdadera realidad frente a los retos y desafíos del mundo de hoy que tocan a todos; promover y practicar el respeto mutuo para que haya paz en soberanía.

El Motín