LONDRES.– El gobierno británico salió a reafirmar su postura sobre las Islas Malvinas luego de que trascendiera que Estados Unidos analiza revisar su respaldo histórico al Reino Unido en la disputa por el archipiélago, en el marco de tensiones con aliados de la OTAN por la guerra contra Irán.
La reacción de Downing Street llegó después de que un correo electrónico interno del Pentágono, sugiriera evaluar medidas de presión contra países que no habrían acompañado plenamente las operaciones militares lideradas por Washington. Entre las opciones mencionadas figuraba reconsiderar el apoyo diplomático estadounidense a “posesiones imperiales” europeas de larga data, como las Malvinas.
Frente a ese escenario, un vocero del primer ministro británico, Keir Starmer, fue categórico: “No podríamos ser más claros sobre la postura del Reino Unido respecto a las Islas Falkland. Es una posición de larga data y no ha cambiado”.
“El derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial, y la soberanía recae en el Reino Unido. Esa ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo”, agregó el vocero, quien subrayó además que Londres ha transmitido esa posición “de forma clara y coherente a las sucesivas administraciones estadounidenses”.
Según consignaron medios británicos como la BBC y The Telegraph, el gobierno también recordó que los habitantes del archipiélago han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar, argumento central en la posición de Londres.
En esa línea se pronunció la ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, quien respaldó su postura al citar la reciente intervención ante el Parlamento del secretario de Estado para Europa, Stephen Doughty.
“Las Islas Malvinas son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido y la autodeterminación en los isleños”, afirmó Cooper en su cuenta de X. “Como reiteró Stephen Doughty esta semana en el Parlamento, nuestro compromiso con las Malvinas es inquebrantable”, agregó, tras la difusión de la presunta filtración.
El documento interno del Pentágono, que circuló en niveles altos del Departamento de Defensa, reflejaría la frustración de Washington ante lo que considera una falta de apoyo de algunos aliados europeos en la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero. En ese contexto, se analizaban posibles represalias, como restringir el acceso a cargos dentro de la OTAN o revisar compromisos diplomáticos.
Una fuente estadounidense citada indicó que el memorándum también incluía críticas a países que no otorgaron a Estados Unidos derechos de acceso, bases y sobrevuelo (ABO, por sus siglas en inglés), considerados “la base mínima” para la cooperación dentro de la alianza.
Las Islas Malvinas —denominadas Falkland por el Reino Unido— son reclamadas por la Argentina, que sostiene que fueron ocupadas de manera ilegítima por fuerzas británicas en 1833. El archipiélago, ubicado a unos 600 kilómetros del continente, fue escenario de la guerra de 1982 entre ambos países, durante la última dictadura militar argentina, un conflicto que dejó 649 soldados argentinos muertos.
En la actualidad, el Departamento de Estado norteamericano reconoce que las islas son administradas por el Reino Unido, aunque mantiene que la disputa de soberanía persiste.