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Presidente de la Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández.

Leonel, cuidado

POR ALBERTO QUEZADA

Sería un error de consecuencias políticas impredecibles para el futuro político del ex presidente Leonel Fernández, el aceptar como flamante presidente del Partido La Fuerza del Pueblo, cargos públicos en la nueva administración que encabeza el presidente Luis Abinader o en cualquier otro estamento del Estado

Planteamos que  sería un error histórico del exitoso e inteligente político dominicano y la organización política que lidera, debido a que no se ve bien, ni es políticamente correcto para la existencia y desarrollo de esa organización política naciente que  piensa llevar al poder.

La información está circulando de manera insistente, es comentario reiterado en tertulias políticas y literarias tradicionales, es más, las habladurías  han llegado tan lejos que se afirma  que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) le ha ofrecido a la Fuerza del Pueblo y Leonel Fernández medio Gobierno.

¿Por qué decimos que sería un error del doctor Fernández  aceptar que la dirigencia y militancia de la (FP)  participe del gobierno del PRM u otra instancia del Estado dominicano? Veamos.

En primer lugar,  si el doctor Fernández y la dirigencia alta de esa entidad política decidieran participar del citado gobierno estarían transitando el vergonzoso  camino de ser ¨bisagra¨que tomaron el Partido Reformista Social Cristiano y el Partido Revolucionario Dominicana.

En segundo lugar, sería una decisión anti histórica por el hecho  de asumir y reproducir prácticas nocivas para el fortalecimiento democrático e institucional de los partidos que iría en contra de sus convicciones y prácticas políticas.

En tercer lugar, el partido recién fundado y su dirigencia fundamental se mostrarían ante los ciudadanos como un colectivo oportunista que solo busca el poder político para obtener prebendas y no para materializar proyectos sociales que procuren el bien común.

Las alianzas y agendas programáticas entre las diferentes fuerzas políticas son válidas en un sistema democrático, pero esto siempre y cuando su finalidad sea beneficiar a las mayorías, no  así a personas y grupos.  

El doctor Fernández y la cúpula de ese partido deben meditar eso, sopesarlo bien, porque las experiencias conocidas de las organizaciones políticas que han incurrido en esa práctica se han convertido en entelequias y su liderazgo conductor en figuras despreciables por la sociedad.

El autor es periodista y magíster en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. quezada.alberto218@gmail.com  

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