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La Fiscalía sueca desvela que un publicista asesinó al primer ministro Olof Palme en 1986

ABC

Usando las palabras del primer ministro de Suecia, Stefan Löfven, hoy se ha cerrado una «herida» abierta en la sociedad sueca. Löften se refiere al asesinato a tiros por la espalda, el viernes 28 de febrero de 1986 por la noche, del por aquel entonces primer ministro Olof Palme (SAP, partido socialdemócrata), en la calle más transitada de Estocolmo, cuando salía de un cine junto a su esposa, Lisbet. La Fiscalía ha cerrado este miércoles 34 años de investigación, señalando como autor del crimen a Stig Engström, un publicista fallecido en 2000 que trabajaba cerca del lugar donde se produjo el suceso. En una comparecencia digital, el fiscal Krister Petersson ha indicado que, ante la imposibilidad de presentar cargos contra Engström, la investigación termina aquí: «Creo que hemos llegado tan lejos como se podía pedir a la investigación», ha comentado Petersson.

Stig Engström, conocido como «el hombre de Skandia», en abril de 1986
Stig Engström, conocido como «el hombre de Skandia», en abril de 1986 – Reuters

Según explicó Petersson, la vestimenta que llevaba Engström la noche del crimen -el hombre se presentó como testigo e hizo declaraciones a varios medios- coincide con las descripciones dadas por varias personas que vieron salir corriendo al supuesto asesino. Ninguno de los testigos situaron tampoco a Engström en el lugar del crimen justo después de que tuviera lugar. Su pertenencia a un club de tiro y el hecho de que se moviera en círculos críticos con Palme refuerzan la teoría de la Fiscalía, resaltó Petersson, que lamentó que no haya pruebas técnicas que lo vinculen con el crimen.

Gracias a un trabajo periodístico

Hans Melander, el jefe de la investigación policial, reveló en la misma comparecencia que el interés por Engström, conocido como «el hombre de Skandia», por la aseguradora para la que trabajaba, surgió cuando un nuevo grupo, hace tres años, se hizo cargo de las pesquisas: «Encontramos a una persona que no cuadraba en el resto de la fotografía del crimen. Sus informaciones no se correspondían con las del resto de testigos», dijo Melander. La pista del «hombre de Skandia», que no fue considerado relevante en la fase inicial de la investigación, se reactivó hace dos años gracias a un reportaje –al que luego siguió un libro– del periodista Thomas Pettersson, que entregó la información a la policía.

La investigación del asesinato del carismático primer ministro de Suecia -que plantó cara a EE.UU. y a la URSS- ha estado rodeada de escándalos e incompetencia desde la misma noche del crimen. A lo largo de los años se ha apuntado a distintas autorías por la relevancia internacional de Palme. Entre ellas, figuran el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), los servicios secretos sudafricanos o una conspiración de círculos policiales vinculados a la extrema derecha, aunque no se haya podido encontrar «nada específico» al respecto, según Melander. El único condenado por el caso, el delincuente común Christer Pettersson, contra el que un tribunal dictó cadena perpetua en julio de 1989, fue absuelto meses después por falta de pruebas.

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