A David Camacho es probable que no le guste el título que encabeza este artículo.
Primero, porque no se identifica con la descripción de “niño genio”, pese a que su coeficiente intelectual de 162 está muy por encima de los 130 que la Organización Mundial de la Salud (OMS) fija como el mínimo para considerar a una persona con altas capacidades o sobredotación intelectual.
“Los genios ya están en la tumba y, si son genios, es porque hicieron cosas geniales”, le dice con modestia a BBC Mundo.
Segundo, porque reconoce que no le agrada mucho que le comparen con otras mentes brillantes como la de los físicos Stephen Hawking o Albert Einstein, a quienes se les estima un coeficiente de 160.
“Yo tengo 10 años y apenas estoy empezando. Quizá sea un genio cuando tenga 70 años, pero cuando ya haya hecho cosas geniales en la vida, ¿no?”, insiste con una gran sonrisa.
Agregar comentario