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Montás advierte suministro agua afrontan retos

Santo Domingo.-El ministro de Economía, Planificación y Desarrollo (Mepyd), Temístocles Montás, afirmó este viernes que aunque la  República Dominicana es un país abundante en agua dulce, hay factores como el  desperdicio, deficiencia en el cobro, dispersión institucional y la falta de políticas públicas son riesgos que se deben afrontar para no sufrir una crisis grave en los próximos años.

 

Al pronunciar su conferencia magistral “El Agua y el Desarrollo de República Dominicana”, durante la apertura del Primer Congreso Internacional en Gestión Integral del Agua (Cigia 2015),  que sesiona en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Montás dijo que un ejemplo esperanzador lo constituye el acueducto de Santiago, que al cumplir su primer centenario es el que tiene la mejor cobranza del país y una gran cobertura de sus redes.

 

Consideró que los arreglos institucionales son un gran desafío, un problema y una oportunidad, “todos los aquí presentes sabemos que la aprobación de la Ley General de Agua  y la Ley de Agua Potable y Saneamiento debe constituirse en un imperativo”, agregó.

 

Lamentó que los proyectos para aprobar ambas leyes tengan alrededor de dos décadas “dando brincos en el Congreso y no hemos logrado consenso entre los actores reguladores, gestores y usuarios; y el problema no puede esperar más”.

 

Situación actual del agua

Montás admitió que República Dominicana puede considerarse  globalmente una nación  con recursos hídricos abundantes, aunque hay muchas diferencias entre regiones y   épocas del año, porque la disponibilidad total de agua es de 25,000 millones de metros cúbicos por año, para una disponibilidad per cápita de 2,487.7 metros cúbicos por habitante al año.

 

Recordó que en 1950 la cantidad de  hogares  que tenían acceso a agua potable en el interior, en el patio de la casa o de una llave pública o de un vecino, “apenas alcanzaba al 29.7%, y de ellos, solo el 16% tenía agua dentro de la casa”.

 

Montás citó que el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2010 reveló que el 84% de la población tenía acceso a algunas de estas fuentes de agua y la Enhogar estimó este porcentaje en 89% para 2013.

 

“Algo similar ha sucedido con el servicio sanitario. En 1970 el 60.4% de los hogares utilizaba letrinas, llegando a alcanzar el 73% en el caso de Santiago. En 2010, la presencia de las letrinas era significativamente menor, ubicándose alrededor de 15% de los hogares”, apuntó el Ministro.

 

Informó que en 2013, si bien el 89.7% de los hogares tenían acceso a agua potable, “solo un 57.1%   disponía de  tubería  en el interior de la vivienda, 77% de los hogares tenían que comprar agua embotellada para beber y solo 19% disponía de servicio diario de recogida de basura”.

 

Calificó como un ejemplo esperanzador que en Santiago, el porcentaje de hogares con necesidades de agua insatisfechas ascendió a 15.6% en 2010, el segundo menor a nivel nacional después de Dajabón, y en términos de cobertura, el 75% de los hogares tienen acceso agua potable dentro de la vivienda, seguido de lejos por el Distrito Nacional con 63.4%.

 

“Pero el gran ejemplo de Santiago está en las cobranzas: Mientras Coraasan logra cobrar más del 85%  del agua servida, en los demás acueductos se ubica entre 10% y 33%”, destacó Montás.

 

Desperdicios del agua

El Ministro dijo que en lo relativo al uso de agua para riego, en 1941 la superficie agrícola regada ascendía a 32,000 hectáreas, pero actualmente se cuenta con 278,965 hectáreas, lo cual asciende a prácticamente la mitad del potencial de superficie a ser regada.

 

Expresó que según los datos del Censo de 2010, el 31% de las comunidades estaba expuesta a contaminación de aguas estancadas,  el 37.3% sentía los efectos de la acumulación de basura y 27.6% tenía hogares localizados alrededor de cañadas con basura o agua contaminada.

 

“Es preocupante que el 55% del agua potable se desperdicia. Por igual, el agua para riego se desperdicia en un 68.3%%, con sólo un 31.7% de eficiencia”, señaló.

 

Montás aclaró que pese al incremento de la cobertura boscosa hasta un 39.7% del territorio, “las áreas críticas de las cuencas altas prioritarias continúan con niveles altos de degradación, lo cual afecta el mantenimiento de los cauces y el ciclo hidrológico, y, en consecuencia, la disponibilidad del recurso agua y su calidad, por los problemas asociados de degradación de los suelos y la erosión”, agregó.

 

Apuntó que más allá de las limitaciones de la cobertura y distribución se agrega la baja calidad de los servicios y de la infraestructura entre los que citó que la potabilización promedio del agua en las redes del país no alcanza el nivel  establecido por la guía de la Organización Mundial de la Salud, mientras que la cobertura de alcantarillado y saneamiento en los centros urbanos, ronda el 21% por ciento, lo que consideró  “crítico por las consecuencias que tiene en la contaminación de los cuerpos de agua superficiales y subterráneos”.

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Amaurys Florenzán

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