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El Parque Colón, la estatua del Descubridor y la Catedral, son ya "Marca País".

La Zona es otro motor que potencia la economía

Osvaldo Santana

Zona, la Zona Colonial, la Ciudad Colonial, el vetusto casco urbano de Santo Domingo es la expresión más vívida del dinamismo de la industria del ocio en la República Dominicana, y el mejor día para confirmarlo es un domingo.

Un hormiguero humano toma las calles o caminos que reúnen los más llamativos atractivos. Jóvenes que inmortalizan sus recuerdos con una alegre y divertida fotografía ante cualquier portón o pared, que desafían el sol caribeño, que deambulan a veces sin detenerse demasiado en uno de los museos (Alcázar de Colón, el Museo de las Casas Reales, la Catedral Primada de América, ahora solo disponible para los actos religiosos, la casa de Juan Pablo Duarte, Museo de Cera Juan Pablo Duarte, el Museo del Ron y la Caña, Museo Trampolín (museo infantil), la Fortaleza Ozama, ), que acogen las calles Isabel La Católica, Las Damas, sin detenerse en alguna de las tantas iglesias diseminadas en los 3 kilómetros cuadrados que alojaron a los primeros habitantes europeos y a las sucesivas generaciones que España sembró en ese territorio desde 1502.

Isabel La Católica, emblemática calle paseo de turistas, colmada de museos, bares y restaurantes.

Aunque se les llama museos son centros de negocios privados dignos de visitar como cualquier museo:  Museo del Ámbar, Museo del Larimar, Museo del Chocolate (KAH KOW), Museo del Tabaco, Museo del Ron Dominicano, Museo de Pordelana

Caminan en la búsqueda de los detalles de un sitio único que retrata una época, la vida colonial, que ahora deviene en un destino de conocimiento o de diversión. Bares, restaurantes o cafés, salas de cine de última generación, espacios abiertos para entretención de chicos y adultos, ciclismo de paseo o la aventura de recorrer esos kilómetros en silenciosos motores impulsados por energía acumulada, sin agregar más ruidos a los que generan los visitantes.

El parque Colón, la Plaza La Atarazana, la panorámica hacia la ría Ozama y el muelle turístico, el Monumento a Fray Antón de Montesinos, la renovada iglesia Santa Bárbara, o las ruinas del Monasterio de San Francisco, ruinas del hospital San Nicolás de Bari devienen en testigos silentes de los ávidos, entretención o búsqueda de conocimiento, que los abarrotan.

Con ellos, no solo las ofertas gastronómicas que estimulan los paladares, olores y sabores, también, expresiones del arte popular o la improvisación que por momento puede trasladar a cualquier visitante, sobre todo si proviene de España, a uno de los entornos característicos de sus viejas plazas o zonas antiguas diseminadas en el territorio ibérico.

La Zona Colonial, una creación o una copia de las ciudades de la España de finales del siglo XV, cuando cobró impulso la expansión territorial  de lo que sería un imperio, que alcanza su mejor período con la reconquista de Granada por los Reyes Católicos, mediante la expulsión de la presencia musulmana, la plena restauración del cristianismo y la toma de los territorios de ultramar, con el primer asentamiento en lo que se conocía como “Nuevo Mundo”, que luego se conocería como América, con la primera ciudad que es hoy la Zona Colonial de Santo Domingo.

Alimentar las palomas y disfrutar su revoloteo es uno de los pasatiempos de los visitantes al Parque Colón.

Esa zona colonial que el 8 de diciembre de 1990 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) probablemente es, más allá de los litorales marinos que alojan la mayor hotelería de la República, la expresión más vibrante de lo que el ministro de Turismo declara como “la recuperación del turismo”, después de la aparición de la Covid-19 desde 2020.

La Zona es un destino, y con su discreta hotelería, su vida, el entusiasmo y la creatividad capitaleña, una oportunidad para los propios dominicanos que la vienen redescubriendo. Para saberlo, solo hay que darse un paseo por ahí, de manera especial, un domingo, y disfrutar un trocito, se puede decir, de cualquier viejo entorno de la antigua España.

De los 4 millones 263 mil 259 visitantes no residentes que en los últimos once meses de 2021 llegaron a este lado de la isla, con el histórico número de 519 mil 349 sólo para noviembre, hay que reconocerle algún porcentaje a la zona, importante movilizadora del turismo interno, de capitaleños y de otras ciudades, y de aquellos visitantes del exterior, dominicanos y extranjeros.

La Zona es otro motor que potencia la economía.

Seguridad y parqueo

La presencia de agentes de la Policía Turística estimula la percepción de seguridad durante el día. Pero la falta de lugares para aparcar los vehículos desestimula la concurrencia.

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El Motín

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