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James Caan.

La caída en desgracia de James Caan, el tipo duro de Hollywood

A pesar de llevar más de una década consagrado como uno de los actores más ocupados de Hollywood con éxitos como El dorado o Llueve sobre mi corazón, fue recién en 1982 y a nueve años de su debut en cines, que James Caanalcanzó el estrellato definitivo. Fue por su papel como Sonny Corleone en El Padrino.

En su momento disfrutó del reconocimiento obteniendo una nominación al Óscar y sumándose a otras producciones destacadas como Ladrón de Michael Mann o la adaptación de Misery de Rob Reiner. Sin embargo, su reputación como tipo duro, sus problemas personales y su caída en las drogas hicieron que su carrera fuera en picado hasta caer casi en el olvido. Después de pasar las dos últimas décadas trabajando mayoritariamente en producciones de serie B, a sus 80 años padece las consecuencias de la ausencia de trabajo actoral a causa de la pandemia, momento que ha considerado oportuno para analizar su trayectoria sin pelos en la lengua en una entrevista con el medio británico Independent.

“Siempre me eligieron como Míster Tipo Duro o Míster Héroe. No me dejaron hacer mucho más”, sentencia y culpa a Hollywood directamente de su caída. Y es que tras El Padrino no pudo optar a papeles diferentes a los que venía haciendo en cintas bélicas, de acción o ciencia-ficción como RollerballLos aristócratas del crimenUn puente lejano o Llega un jinete libre y salvaje en donde siempre interpretó personajes ligados a una personalidad intensa y durante.

Después llegaron películas como Misery, pero Caan considera que su fichaje vino motivado por “una broma” en la que establecieron fichar “al actor más neurótico” para “meterlo en una cama durante quince semanas”. Y es que en ese momento el actor venía de pasar una amarga crisis personal. Tras su agotamiento de Hollywood, la muerte de su hermana por leucemia y su adición a la cocaína, pasó cinco años alejado de las cámaras y no volvió a interpretar ningún papel hasta que Francis Ford Coppola volvió a contar con él para Gardens of Stone en 1987.

Tampoco se corta a la hora de hablar del ninguneo que vivió en los Premios de la Academia. Señala que “le gustaría” tener un una estatuilla dorada mientras critica duramente los métodos por los que se rige la entrega de galardones en Hollywood. “Esto es lo que debes de saber. Número uno: cualquiera que tenga cáncer en una película automáticamente gana el Premio de la Academia ese año. Número dos: sueno como si estuviera amargado, ¡y lo estoy!»

No duda en poner el ejemplo cuando los Óscar nominaron a Marlon Brando a Mejor actor para asegurarle el premio por El Padrino y a él lo colocaron junto a Robert Duvall y Al Pacino en la categoría de Mejor Actor de Reparto, aunque los tres se marcharon con las manos vacías.

“¿Brando ganó Mejor Actor? Espera un minuto. ¿Cómo es posible que Al Pacino fuera actor secundario en El padrino? No tiene sentido. Y luego, para que tenga aún menos sentido, ¡el ganador del premio al Mejor Actor de Reparto ese año fue Joel Gray!», recuerda sobre su fracaso contra el actor de Cabaret.

Para la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, los encargados de entregar los Globos de Oro, también tiene su crítica, puesto que señala que en sus encuentros con los votantes estos parecían más interesados en su vida sexual que en su trabajo como actor “Todo lo que querían saber era con quién me acostaba, qué estaba bebiendo, a quién me estaba tirado. ¡Cualquier cosa menos la película!”

Puede que su limitación a papeles de tipo duro fuera uno de los motivos que propiciara la caída de su carrera, pero el tono con el que se sincera en esta entrevista también evidencia que su cansancio del método de trabajo de Hollywood y su dificultad para lidiar con ello acabaron por no facilitarle el mantenerse en lo más alto.

De todos modos, Caan se deja algunos detalles en el tintero. Por ejemplo que tampoco habrá ayudado a su reputación que en 1994 fuera arrestado cuando un cantante de rap lo acusó de apuntarlo con un arma, o sus problemas en diferentes producciones ganándose que esa reputación de actor que interpretaba personajes duros se trasladara a la vida real. Tachó al director de Bésame y esfúmate (1982), Robert Mulligan, de “incompetente” señalando que aquella película fue uno de los motivos que lo llevó al exilio temporal, mientras que un buen día se marchó del set de El pacto de Holcroft (1985) y fue reemplazado por Michael Caine.

Aún así, él sigue buscando trabajo. Si bien lleva un tiempo sin plantarse delante de una cámara, James Caan no se considera jubilado y cuando está a punto de cumplir los 81 años sigue adelante con varios proyectos en marcha.

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El Motín

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