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Bancos de Estados Unidos que ya no quieren más dinero de sus clientes

Algunos de los mayores clientes de JP Morgan se encontraron recientemente con una reacción insólita. El banco les pidió que se llevaran su dinero a otra parte.

Según explicó su ejecutivo Jamie Dimon, la histórica firma de inversiones solicitó a algunas de las empresas que más fondos tienen depositados en él que los traspasaran a otras entidades, hasta reducir su base de depósitos en 200.000 millones de dólares.

JP Morgan, uno de los colosos de las finanzas en Estados Unidos, no es una excepción.

«Los mayores bancos del país están inundados de dinero, hasta el punto de que algunos han empezado a rechazar depósitos y podríamos ver que otros empiezan a hacerlo también», afirma en conversación con BBC Mundo Nathan Stovall, experto en el sistema financiero de Estados Unidos de S&P Global.

«Es una situación sin precedentes. Nunca habíamos vivido algo así», indica Stovall.

«Vivimos una crisis de liquidez al revés. Normalmente, cuando hay una recesión el efectivo se vuelve un bien preciado y los bancos podían ser muy agresivos en la captación de fondos. Pero en la crisis provocada por la pandemia está sucediendo todo lo contrario. Los bancos tienen demasiado dinero al que apenas pueden sacar beneficio».

En condiciones normales, los bancos siempre están ávidos de recibir ingresos, porque con ellos pueden conceder préstamos y obtener un interés. Esos intereses son parte principal de su negocio.

Pero ese margen de ganancia ha desaparecido por una combinación de factores relacionados con las exigencias de capital aprobadas tras la crisis financiera de 2008, el golpe económico de la pandemia y la política de estímulos que ha adoptado el gobierno de Estados Unidos para contrarrestarlo.

Para empezar, los tipos de interés fijados por la Reserva Federal se mantienen en 0 desde el mes de marzo, una medida encaminada a incentivar la actividad y el movimiento del dinero que golpea el beneficio que obtienen las entidades financieras al prestar.

Y la demanda de créditos se ha desplomado. La incertidumbre acerca de cuándo terminará la pandemia y mejorará la economía aconseja prudencia a la mayoría y son pocos los que ahora quieren endeudarse y correr riesgos.

A eso se suman los estímulos aprobados por el gobierno, que incluyen desde la compra de bonos emitidos por las entidades hasta pagos directos a las familias y negocios, así como la creación de cada vez más dinero.

Como resultado, JPMorgan, Bank of America y Citigroup recibieron más de un billón de dólares en depósitos en 2020 y el ratio de préstamos por depósito en las entidades cayó a mínimos históricos, hasta situarse apenas por encima del 60%.

Los niveles de ahorro se han disparado. «La gente está literalmente acaparando dólares en los bancos», resume Stovall.

Estos no solo tienen ahora más difícil rentabilizar los depósitos. Su aumento les exige también incrementar el capital con el que están obligados a respaldarlos, mucho más de lo que era antes del crash de 2008, tras el que las autoridades introdujeron medidas para evitar un nuevo colapso del sistema.

Varios ejecutivos del sector ya han reclamado a las autoridades que relajen esas exigencias en el nuevo contexto.

Según Jennifer Piepszak, directora financiera de JP Morgan: «Es un problema para nosotros en el corto o medio plazo».

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