ANÁLISIS: Dos mensajes dejan la elección del presidente y el resto de los miembros de la SCJ

Por Osvaldo Santana

La elección de los siete nuevos miembros de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) sorprendió al universo de opinantes en República Dominicana, toda vez que estableció el precedente del consenso y la unanimidad entre las fuerzas adversas que constituyen el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Resalta que los seleccionados provinieran del sistema judicial dominicano.

Esos elementos provocaron la sorpresa, sobre todo después de la campaña montada para que fuese escogido como presidente de la SCJ un abogado que había representado a la familia del presidente de la República y que había sido presentado como el non plus ultra de la profesionalidad, honorabilidad, entereza, capacidad y disponibilidad para introducir un proceso de modernización al más alto nivel judicial.

Un elemento que no debe ser ignorado en cualquier interpretación sobre la selección de los siete magistrados, es que el presidente Luis Abinader no cediera a la tentación (solía ser inevitable) de colocar mayoritariamente en ese órgano profesionales que, si bien llenaran los requisitos contemplados en la norma, devinieran en garantía de fidelidad potencial hacia su persona.

No hay que olvidar que en sociedades como República Dominicana la retaliación y la persecución política, mediante la instrumentalización de la justicia, ha sido un recurso contra los adversarios vencidos.

En esa perspectiva, Abinader tuvo el coraje de apostar al fortalecimiento institucional, al propiciar la elección de la totalidad de los nuevos miembros de la SCJ de la plantilla de jueces de los tribunales de la República en servicio.

Por eso, esa elección del magistrado Justiniano Montero Montero como presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), junto a los otros nuevos seis jueces puede ser interpretada de esta manera.

Con alguna razón, sectores empresariales, civiles e independientes la califican como “un triunfo de la institucionalidad y un reconocimiento al mérito judicial, ya que la gran mayoría de los seleccionados provienen de una sólida carrera dentro del Poder Judicial”.

Y es obvio que una elección unánime donde están representados dos partidos, la Fuerza del Pueblo y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) (al margen de que representan poderes del Estado), sugiere que hubo un consenso trabajado a detalle, que evitó situaciones que condujeran a escarceos posteriores que pudieran demeritar la decisión.

El presidente saliente de la SCJ fue designado por un Consejo Nacional de la Magistratura, controlado mayoritariamente por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Fue un viceministro de la Presidencia, ex presidente del Consejo Directivo de Indotel y director ejecutivo del CEI-RD, de la misma Administración en que se desempeñaba como subalterno del Poder Ejecutivo, como si se tratara de un mero traslado.

El proceso

Con la designación el pasado 2 de noviembre de estos jueces en la Suprema Corte de Justicia (SCJ), quedó cerrado el proceso de llenado de vacantes en ese organismo.

Además del presidente Justiniano Montero Montero, los nuevos magistrados que se incorporan a la SCJ son Ylona María de la Rocha Camilo, Diómedes Yldefso Villalona Guerrero, Amauri Antonio Pimentel Fabián, Arelis Socorro Ricourt Gómez, Antonia Josefina Grullón Blandino y Julio César Emilio Canó Alfau. Mientras que como primer suplente fueron escogidos Diómedes Idelfonso Villalona Guerrero y Arelis Socorro Ricurt Gómez.

El Motín