El rey Mohamed VI de Marruecos ha reaparecido en las últimas horas para presidir los actos religiosos solemnes con motivo del 28º aniversario del fallecimiento de su padre, el monarca Hasan II.
Sin embargo, la presencia del soberano alauí ha vuelto a encender las alarmas sobre su estado de salud, mostrándose visiblemente desmejorado y con evidentes dificultades de movilidad durante el desarrollo de la ceremonia.
Esta última aparición enmarca una tendencia preocupante en la agenda institucional del monarca, caracterizada por un acusado repliegue de la vida pública.
En lo que va de año 2026, las intervenciones de Mohamed VI se cuentan de forma testimonial, habiendo cumplido apenas una decena de compromisos oficiales.
Este acusado aislamiento contrasta drásticamente con la intensa actividad que solía desplegar en ejercicios anteriores.
El evidente deterioro físico de Mohamed VI y la progresiva reducción de sus actos de agenda vuelven a poner en el foco mediático internacional la sucesión al trono de Marruecos y el papel que progresivamente va asumiendo el príncipe heredero Moulay Hassan.
La imagen de fragilidad proyectada durante los homenajes a Hasan II refuerza la percepción de un reinado en fase de transición marcada por los altibajos de salud del soberano.