Yuval Noah Harari: “La mayor amenaza de la IA es que invocamos agentes poderosos

Estamos acostumbrados a buscar pistas sobre el futuro de la Inteligencia Artificial en la visión de ingenieros como Ray Kurzweil, investigador principal de Google, a quien tuve la oportunidad de escuchar este año hablar en Barcelona sobre la esperanza de vida ligada a los avances en IA, o como los investigadores del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT. Sin embargo, muchas veces las reflexiones más interesantes están fuera del mundo científico.

Llevo leyendo libros sobre Inteligencia Artificial desde que cayó en mis manos la historia de la IA del periodista de The New York Times Cade Metz Genius Makers (Penguin), que llevo recomendando a todo el que me quiere escuchar los últimos tres años (no entiendo todavía por qué ninguna editorial lo ha traducido al castellano). No obstante, ese libro no deja de ser una obra de no-ficción en la que hay un recuento (muy bueno) de los avances pequeños y grandes que han derivado en lo que es hoy la IA después de cinco décadas más que una reflexión sobre las implicaciones morales y sociales de ésta.

No es tampoco el objetivo de ese libro. Sí lo es, por contra, el del historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA (Debate), que cayó en mis manos en octubre del año pasado (un regalo de cumpleaños) y que he vuelto a releer ahora (una manía que tengo en verano). Lo más parecido que había encontrado a esta obra de Harari es el inclasificable Maniac (Anagrama) de Benjamín Labatut, que transita entre la no-ficción y la ficción.

El caso es que Harari, autor del superventas Sapiens, probablemente uno de los libros más influyentes del Siglo XXI, doctorado en la Universidad de Oxford en 2002 y en la actualidad profesor de Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, pone la Inteligencia Artificial en el contexto de la Historia (con mayúscula) para proyectar predicciones acerca del futuro.

En Nexus, Harari se sirve del mito griego de Faetón, en el que un joven que descubre que es descendiente de Helios el dios del Sol cree que es capaz de comportarse como una deidad, y del cuento de Goethe, El aprendiz de brujo (en el que, por cierto, se basa la película homónima de Walt Disney), en el que un aprendiz de mago invoca poderes que no sabe controlar, para defender su tesis. “Los humanos nos hemos negado a atender las advertencias. Ya hemos desequilibrado el clima terrestre y hemos invocado miles de millones de escobas encantadas, drones, chatbots y otros espíritus algorítmicos que podrían escaparse de nuestro control y desatar un aluvión de consecuencias”, escribe Harari.

Harari arranca también este capítulo centrado en el futuro de la IA de su libro Nexus con uno de esos datos (y una de esas frases lapidarias) por los que sus obras se han hecho tan populares: “Cada teléfono inteligente contiene más información que la antigua Biblioteca de Alejandría y permite a su dueño conectarse instantáneamente con miles de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, con toda esta información circulando a velocidades vertiginosas, la humanidad está más cerca que nunca de autodestruirse”.

El Motín