China inició el miércoles su mayor desfile militar , una demostración de su creciente poder de fuego e influencia geopolítica mientras el presidente Xi Jinping busca presentar a Beijing como el custodio de un orden internacional post-EE.UU.
Flanqueado por el ruso Vladimir Putin y el norcoreano Kim Jong Un, Xi fue mostrado en televisión caminando por una alfombra roja hasta tomar su asiento para el lujoso evento en la Plaza de Tiananmen para conmemorar los 80 años de la derrota de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.
Vestido con un traje al estilo de los que usaba el ex líder Mao Zedong, Xi saludó previamente a unas dos docenas de líderes asistentes, en su mayoría no occidentales, incluido el indonesio Prabowo Subianto, quien hizo una aparición sorpresa a pesar de las protestas generalizadas en su país.
El espectáculo altamente coreografiado del “Día de la Victoria” llega en un momento en que la postura “Estados Unidos primero” del presidente estadounidense Donald Trump y las guerras comerciales han tensado las alianzas de larga data de Washington.

Al preguntársele el martes si consideraba el desfile un desafío para Estados Unidos, Trump respondió que no y reiteró su “muy buena relación” con Xi. “China nos necesita mucho más que nosotros a ellos”, añadió.
Más de 50.000 espectadores llenaron las gradas de la Plaza de Tiananmen esperando el espectáculo de 70 minutos de duración con exhibiciones aéreas, tropas en marcha y equipamiento militar de última generación como misiles hipersónicos, drones no tripulados y tanques equipados.
Las principales carreteras y escuelas fueron cerradas en Beijing para el desfile, la culminación de semanas de minuciosos preparativos de seguridad y ensayos de medianoche.
Xi pasará revista a las tropas alineadas en formación antes de pronunciar un discurso inaugural en la Puerta de la Paz Celestial en Beijing, donde un retrato del difunto presidente chino Mao Zedong domina la Plaza de Tiananmen.
Visión para un nuevo orden global
Xi ha presentado la Segunda Guerra Mundial como un importante punto de inflexión en el “gran rejuvenecimiento de la nación china”, en la que ésta superó la humillación de la invasión de Japón para convertirse en una potencia económica.
Se espera que durante su discurso en la ceremonia destaque el triunfo de China y la Rusia soviética en la derrota del fascismo y su papel en la defensa del orden internacional de la posguerra.