POR ALBERTO QUEZADA
La reciente ola de inconformidad dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) por los nombramientos de Luis Abinader ha puesto en evidencia una crisis más profunda: la lucha entre la lealtad partidista y la búsqueda de la competencia técnica.
Llegar a esta reflexión no es el simple capricho u ejercicio de especulación de un analista político o de algún curioso del acontecer político nacional, no; lo planteado más arriba es tan real en esa organización política que la misma ha sido testimoniada a este redactor de voz de un alto dirigente y embajador en el servicio exterior en Europa del PRM.
A primera vista, parece un conflicto entre los “viejos militantes” y los “nuevos expertos”, pero en realidad es un reflejo de la tensión inherente a la política moderna.
Por un lado, los dirigentes del PRM que se sienten marginados tienen razón al exigir reconocimiento por su trabajo y dedicación al partido.
La lealtad y el compromiso deben ser valorados, especialmente en un entorno político donde la fidelidad es escasa. Sin embargo, también es cierto que la competencia y la experiencia son fundamentales para gobernar un país.
El presidente Abinader ha optado por atraer a profesionales capacitados, independientemente de su afiliación partidista. En teoría, esto debería fortalecer su gobierno y mejorar la gestión pública.
Sin embargo, en la práctica, puede generar resentimiento y desmotivación entre los militantes del PRM, que se sienten reemplazados por “extraños”.
La clave para resolver esta crisis es encontrar un equilibrio entre la lealtad y la competencia. Abinader debe demostrar que valora la militancia del PRM, pero también debe ser transparente en sus decisiones y explicar por qué ciertos nombramientos son necesarios para el país.
Los dirigentes del PRM, por su parte, deben entender que la política es un juego de equilibrios y que la competencia técnica es fundamental para el éxito del gobierno.
En última instancia, la crisis de la lealtad en el PRM es un reflejo de la madurez política del país. ¿Puede el PRM adaptarse a la nueva realidad política y encontrar un equilibrio entre la lealtad y la competencia? La respuesta a esta pregunta determinará el futuro del partido y del país.
*El autor es periodista y magíster en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo.quezada.alberto 218@gmail.com



