POR ALBERTO QUEZADA
Cuando dos poderes se miran de frente y ninguno cede, el que siempre paga el precio es el ciudadano.
Eso es lo que está pasando hoy entre la Junta Central Electoral y dos medios de comunicación, a propósito de la publicación de encuestas.
La JCE, en uso de sus atribuciones, emitió una resolución para frenar la difusión de sondeos. Argumenta orden, equidad y la necesidad de evitar que encuestas dudosas contaminen el proceso.
Es su deber cuidar la institucionalidad. Sin una Junta creíble no hay elecciones, y sin elecciones no hay democracia.
Del otro lado están Diario Libre con su director Aníbal de Castro, y ACD-MEDIA, con Dany Alcántara al frente.
Su respuesta ha sido publicar.
Sostienen que la Constitución no prohíbe las encuestas y que la JCE se estaría extralimitando. Es su deber informar. Sin prensa libre no hay contrapeso, y sin contrapeso se oscurece la democracia.
El problema no es el fondo. Ambos tienen razón en lo que defienden. El problema es la forma y el momento. Estamos convirtiendo un debate técnico en un pleito de fuerza, y en ese pleito se nos olvida quién está en el medio: la gente.
A la Junta le digo: la autoridad no se impone solo con resoluciones. Se construye con diálogo. Si el problema son las encuestas “hechizas”, la salida no es prohibir, es regular con transparencia. Exijan ficha técnica, auditoría de las firmas, metodología pública. Conviertan el problema en una oportunidad para dignificar las encuestas.
A los medios les digo: la libertad no es un cheque en blanco. Publiquen, claro que sí. Pero publiquen completo. Que el ciudadano sepa quién pagó la encuesta, cuándo se hizo, a cuántas personas, con qué margen de error. Informar es también educar para que no nos vendan humo.
República Dominicana no está para más divisiones. Necesitamos una JCE fuerte y una prensa libre. No una contra la otra. Las dos al servicio del mismo objetivo: que el voto del dominicano valga y que su derecho a saber se respete.
Si seguimos por este camino, vamos a terminar eligiendo entre democracia sin información o información sin reglas. Y las dos opciones nos llevan al mismo sitio: a un país más frágil.
Que reine la prudencia. Que gane la cordura. Porque al final, ni la Junta ni los medios se deben a sí mismos. Se deben al pueblo. Y al pueblo no se le protege callándolo. Tampoco engañándolo.
*El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. Quezada.alberto218@gamil.com