Ysalia Ramírez Pinales acusada de supuestamente matar a su pareja Ángel Gabriel Tifá Morenó.

Otra heroína del feminismo en Los Guaricanos

Por Frank Núñez

Conocí Los Guaricanos por invitación del colega Carlos Tamárez cuando nos desempeñábamos como reporteros del periódico El Caribe, entre los años 1987 y 1988, antes de que quien escribe fuera contratado por el consorcio Bancomercio como integrante del equipo de periodistas que participó en la fundación del desparecido matutino El Siglo, cuyos aportes a la comunicación en el país reconocen hasta los que fueron sus competidores.

Ese conglomerado semi rural de Villa Mella, ubicado en las periferias de lo que hoy se conoce como Santo Domingo Norte, se caracterizaba por su tranquilidad, con familias humildes y laboriosas que vivía de la fabricación y venta de longanizas, y uno que otro puesto de chicharrones. Ningún cronista policial de la época, entre los que figura quien escribe, le tocó reseñar la muerte de persona alguna en lo que ahora llaman “feminicidio” o “violencia intrafamiliar”.

De manera conservadora, podemos decir que en lo que va del mes de julio por lo menos unas cinco personas han muerto en esas batallas domésticas, con dos supuestos “feminicidios-suicidios”, siendo uno de los casos más extraños el asesinato a puñaladas del joven Ángel Gabriel Tifá Morenó, de 21 años,  a manos de su mujer Ysalia Ramírez Pinales, de 27 años, lo que ha llenado de consternación a sus familiares junto a la vecindad.

La muerte de Ángel Gabriel por las estocadas que le infligió Ramírez Pinales viene a confirmar la sospechas de muchos ciudadanos sobre la influencia ganada por  la denominada “ideología de género en los medios de comunicación de la República Dominica, prestándose a la bajeza de presentar las informaciones de manera que se vea que el hombre siempre es “el abusador y victimario” mientras la mujer siempre es “la abusada y víctima”, peligrosa narrativa que ha contribuido a que cada día se incrementen de manera exponencial los hechos de violencia intrafamiliar.

Cuando es el hombre que mata se trata como un “feminicidio”, pero si es la mujer que mata no se plantea como un “masculinicidio”. Está demostrado que los medios de comunicación, convencionales y de redes sociales, le temen al chantaje feminista como el diablo a la cruz. Sienten un marcado temor a que se les acuse de machistas, partidarios de la cultura patriarcal. Pero el feminismo no oculta que el tema principal de su agenda es destruir la familia nuclear, eliminar las diferencias de género, abolir el embarazo y defender las comunidades LGTBIQ.

Pero también, cuando es el hombre que mata se publican las fotografías del homicida, de manera que todo el mundo lo conozca, aunque el mismo tras la ejecución del hecho también ponga fin a su vida en señal de remordimiento. En este último caso de Los Guaricanos, mientras la fotografía del hoy occiso Ángel Gabriel se publicaba con todas sus matices, a la de su verduga la desfiguran para protegerla del conocimiento público, en algunos casos, y otros solo se colocan siluetas o imágenes alusivas al crimen.

La influencia de la “ideología de género” en las reseñas de la violencia intrafamiliar estimula a la mujer para provocar incidentes que terminen en tragedia. En tanto que acorralan al hombre para que, por asuntos culturales y biológicos que el feminismo combate con criterios anticientíficos, caiga en la trampa de la reacción violenta. De manera que los mismos que dicen defender a la mujer le han creado el caldo de cultivo para conducirla a la muerte.

El “feminicidio” no existía, o eran muy escasos acontecimientos de ese tipo antes, de que se comenzara a promover en el país la llamada “ideología de género”. Las mismas leyes aprobadas en una supuesta protección a la mujer lo que han buscado que el hombre tema a las uniones conyugales, contribuyendo así con el proyecto feminista de la destrucción de la familia nuclear, uno de los valores de la civilización cristiana.

Un ejemplo de la evidente manipulación, con sesgo ideológico, en el manejo de la información de los hechos de violencia intrafamiliar fue la publicación de un reporte procedente de Santiago de los Caballeros el pasado 8 de julio. El titular fue “Hecho delictivo: Trágica discusión: Adolescente mata hombre en La Otra Banda de Santiago”. Si el lector no se detiene a leer el cuerpo de la información, queda convencido de que se trata de un asesinato por parte de un adolescente a un hombre en la capital del Cibao.

El vocablo adolescente es común para ambos sexos, femenino y masculino. Sucede que quien mató al hombre fue una adolescente de 17 años, en un hecho sangriento donde la víctima fue la pareja sentimental de la agresora, identificado como Luis David Gerónimo Suárez, de 27 años de edad, durante un hecho ocurrido la noche anterior en el sector La Otra Banda, de Santiago de los Caballeros.

De lo que todos los lectores es que si el adolecente agresor hubiera cometido el hecho contra una mujer, desde el titular se hubiera destacado el género correspondiente y la fotografía de la víctima hubiera trascendido por todos los medios como otra consecuencia “de la violencia machista” precursora del “patriarcado opresor”.

En los últimos años crecen los casos de esposas que mandan a matar los maridos con sicarios para quedarse con sus bienes, tanto en Santiago como en Valverde se han comprobado ese tipo de crímenes, que son solo la punta de iceberg, con casos dantescos como el de la señora que hace unos días llevó al marido a un centro psiquiátrico tras aplicarles sustancia enajenantes, con el objetivo de apoderarse de su empresa de construcción.

Probablemente República Dominicana esté necesitando de una cruzada de salvación que comience con el retorno de los medios de comunicación a ser conciencia crítica de la sociedad, sin dejarse conducir por una ideología que pronto logre su objetivo de destruir la familia y llevarse de encuentro a la nación entera. Siempre nos preguntamos, ¿por qué las notas de los denominados feminicidios no dicen a  qué actividad económica se dedican los “feminicidas”?

Hay épocas en las que fenómenos coinciden y se retroalimentan. Tal vez un sociólogo nos explique por qué con el auge de la venta y consumo de drogas en el país, el consumismo exagerado del capitalismo salvaje, la crisis de la familia, la pobre calidad de la educación, la pérdida de fe en los partidos políticos, la teología de la prosperidad que ha corrompido las iglesias, el feminismo, “la ideología de género, junto a la degradación moral que promueven muchos medios y redes sociales, se ha incrementado la violencia intrafamiliar. Pero claro, como dijo el ratón ganador del Premio en Sabiduría, no es tan fácil ponerle el cascabel al gato.

El Motín

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