La ayuda que necesita Abinader

Por Luis Ma. Ruiz Pou

La palabra ayuda viene del latín adiūtare, que significa dar apoyo, asistencia o colaboración a alguien que lo requiere para superar una dificultad o alcanzar un objetivo. En su sentido más literal, implicaba “prestar auxilio con frecuencia o de manera constante”.

A la llegada al poder del presidente Luis Abinader Corona en 2020, muchos asuntos de Estado dificultaban el cumplimiento del programa de gobierno presentado durante la campaña electoral por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), surgido tras la división del histórico Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización marcada desde su origen por crisis internas recurrentes.

Como se ha vuelto costumbre en la política dominicana, empresarios apoyaron económicamente a candidatos con mayores probabilidades de triunfo. El PRM fue uno de los grandes favorecidos de ese financiamiento privado, lo que facilitó el ascenso de Abinader a la presidencia. Una vez juramentado, el mandatario integró su gabinete con dirigentes de su partido, muchos de los cuales carecían de experiencia en la administración pública.

El nuevo gobierno recibió un país golpeado por la pandemia, con una deuda en ascenso, instituciones debilitadas, corrupción impune, un sector eléctrico en crisis y una sociedad con graves problemas acumulados: déficit de viviendas y servicios básicos, un sistema educativo con serias brechas pese al 4% del PIB asignado a la educación, e inseguridad creciente con desconfianza hacia la Policía Nacional. Algunos de estos problemas, no se han podido resolver por la inexperiencia de algunos de sus funcionarios.

Frente a este panorama, queda claro que Abinader necesita ayuda. No cualquier ayuda, sino la de personas con verdadera capacidad técnica y administrativa para manejar los asuntos de Estado. Porque el equipo de campaña, útil para conquistar votos, no es necesariamente el mismo que sirve para gobernar. La lógica del activismo político suele privilegiar el “cargo para el compañero” antes que “el hombre idóneo para el cargo”, y ese es un lastre que se paga con ineficiencia y pérdida de confianza ciudadana.

Hoy más que nunca, el país necesita que el presidente entienda que el poder no se ejerce solo ni con improvisados. La verdadera ayuda no es la de los empresarios que aportan recursos para campañas, ni la de amigos cercanos premiados con puestos públicos; la verdadera ayuda es la de los profesionales competentes, éticos y comprometidos con el interés nacional.

De ahí que el presidente Luis Abinader necesita auxilio real, técnico y profesional, más allá de lealtades políticas. Porque si el programa de gobierno fracasa, no solo fracasa el presidente y su partido, el PRM; también pierde la sociedad entera, que no resiste otro ciclo de frustración. Y esa responsabilidad, intransferible, está en sus manos.

El presidente necesita ayuda. No podemos permitir que el presidente fracase en su administración. ¡Es urgente que todos lo ayudemos!

 

*Lic. Luis Ma. Ruiz Pou
luisruiz47@gmail.com
07/09/2025

El Motín