Estados Unidos lanzó lo que el presidente Donald Trump ha denominado “operaciones de combate importantes” en Irán, afirmando que el objetivo es eliminar las amenazas del régimen y garantizar que Teherán “nunca pueda tener un arma nuclear”.
Trump dijo que Irán había rechazado las oportunidades de frenar su programa nuclear e instó al pueblo iraní a levantarse contra su Gobierno.
Los ataques se produjeron tras la tercera ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, celebrada el 26 de febrero, que terminó sin avances. Las tensiones se han ido acumulando durante años en torno a las actividades nucleares de Irán, y se intensificaron aún más tras los ataques estadounidenses contra instalaciones clave el año pasado.
El Consejo Supremo de Seguridad de Irán confirmó los ataques de represalia, y la Guardia Revolucionaria anunció una “primera oleada” de drones y misiles dirigidos contra Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron que estaban interceptando los ataques mientras llevaban a cabo ataques aéreos dentro de Irán.
Irak y los Emiratos Árabes Unidos cerraron su espacio aéreo, y Qatar afirmó haber derribado varios misiles. Según algunas informaciones, la Quinta Flota de la Marina de los Estados Unidos en Bahréin había sido atacada. El gobierno de Bahréin confirmó que “instalaciones y emplazamientos dentro de sus fronteras” habían sido objeto de ataques.
Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha de Irán, respaldó los ataques estadounidenses e instó a las fuerzas de seguridad iraníes a desertar.