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La Policía Federal allanó varias residencias del exmandatario, incluyendo el Instituto Lula

Escándalo Petrobas pica y se extiende

Este viernes fue interrogado por casi cuatro horas el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien tras salir de la comisaría donde fue llevado,  calificó como un “espectáculo” la operación realizada en su contra.

«Si el juez (Sergio), Moro (responsable por el caso de corrupción en la estatal Petrobras) o la Fiscalía querían escucharme, tan solo necesitaban mandarme un oficio porque yo nunca me negué a prestar declaraciones», dijo Lula.

Además de conducir al exjefe de Estado a una comisaría para prestar declaración, la Policía Federal allanó varias residencias del exmandatario, incluyendo el Instituto Lula, de sus familiares y de algunos allegados, en el marco de la investigación por el gigantesco escándalo de corrupción en Petrobras.

Amparados en una orden que obligaba a Silva a responder una serie de preguntas, el exmandatario fue conducido a la sede de la policía federal en el aeropuerto paulista de Congonhas.

Solidaridad

Tras conocerse la detención de Lula,  el jefe de Estado de Venezuela, Nicolás Maduro, se solidarizó con él por lo que considera un “ataque miserable” después de que el político fuera interrogado por la Justicia de Brasil sobre el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras.

“Lula, el camino ha sido largo y no han podido contigo, de este ataque miserable saldrás más fuerte, Venezuela te Abraza”, escribió Maduro en su cuenta de Twitter.

Mientras que el representante de la mayor patronal de Brasil, Paulo Skaf, pidió la renuncia de la presidenta Dilma Rousseff, debido a la crisis económica y a la corrupción, por la que fue investigado su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva.

Skaf, quien preside la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), el gremio empresarial más influyente del país, consideró que la salida de Rousseff permitirá la retomada del crecimiento y aumentará la confianza de los inversores en el país.

En tanto que el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcao, denunció una “escalada golpista” para “desestabilizar” al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, después de que su antecesor, Lula da Silva, fuera centro de un operativo policial enmarcado en investigaciones de corrupción.

“Se trata de un nuevo e indigno capítulo en la escalada golpista que busca desestabilizar al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, criminalizar al Partido de los Trabajadores y combatir al principal líder del pueblo brasileño”, afirmó Falcao en un comunicado.

Falcao señaló que las “investigaciones selectivas” y los “atropellos de garantías individuales” evidencian que “la nación sangra con la construcción de un régimen de excepción y arbitrario”, el cual, a su juicio, está comandado por “sectores conservadores”.

Falcao convocó a la militancia para defender el “sistema democrático”, la soberanía popular y a Lula, a quien consideró “el hijo más ilustre” de Brasil.

Los movimientos sociales afines al PT anunciaron movilizaciones para defender a Lula, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010.

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Redacción

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