
Por Marino Ramírez Grullón
Si hay casos que ponen en jaque la verdadera independencia y objetividad cuando se habla de prensa y medios de comunicación es cuando se habla de que el gran capital económico esté involucrado en casos judiciales.
Ni siquiera cuando un político no importe el rango esté en casos judiciales ponen a prueba la independencia comunicacional.
Esto porque muchos políticos no se dan a respetar y realizan actos reñidos con la ley, aunque otros pueden ser el mejor ejemplo de honestidad y buen desempeño.
En fin el dinero es que mueve al mundo, dice el refrán y parece que es verdad.
Esto queda a prueba con el caso Jet Set donde más de 500 personas entre muertos, heridos e involucrados fueron víctimas de una situación repentina pero que en parte tiene que ver con la culpa de sus propietarios e instituciones gubernamentales encargadas de supervisar las obras públicas y privadas para seguridad de los ciudadanos.
Demás está decir que muchos vecinos denunciaron que inspectores de la Alcaldía del Distrito Nacional o de alguna que otra institución supervisoras iban a Jet Set por denuncias de los residentes cercanos pero se iban y no daban ningún informe de la realidad de las cosas.
Alegaban estos funcionarios públicos que Jet Set era una marca país y supuestamente no se le podía hacer daños con denuncias.
Evidentemente eso olía a corrupción, probablemente recibían unos chelos y se iban como Pedro por su casa, los resultados de sus actos perversos están ahí, decenas de muertos y heridos, daños permanentes a familias completas.
Esos podrían ser los casos de corrupción gubernamental, pero donde más se pone sensible la cosa es cuando se habla de medios de comunicación, periodistas y opinión públicas-
En casos como este donde los propietarios tienen un gran monopolio de medios de todas las ramas, cientos de empleados que hacen opinión pública, socios como mucho capital y dinero para repartir es que la situación revienta.
No olvidemos que al momento del derrumbe varios comunicadores pertenecientes a los medios de los propietarios de la discoteca caída trataron de justificar el hecho y se acercaron a decir que los culpables eran los muertos y heridos.
Trataron de justificar esa anómala situación con la mayor desvergüenza y hasta hablaron de una campaña en contra de sus jefes lo que raya en la vulgaridad.
Pero bueno, seguimos en el tema y vemos que la mayoría de los medios de comunicación masivos se plegaron al silencio.
Pocos y quizás los más valientes denunciaron el derrumbe, la cantidad de muertos, heridos y la inercia de sus dueños y de la justicia, a la par con el ministerio público.
Los propietarios del Jet Set sin asumir una culpa moral real se han dedicado a comprar la miseria de los dolientes contratando abogados de alto perfil que mediante contrato entregan dinero a familiares muy pobres de solemnidad.
De ahí que juristas involucrado en el caso denunciaron que muchos familiares de fallecidos recibieron miseria de dinero para desapoderar a los propietarios.
El mejor caso es el de la hija artista de Ruby Pérez quien recibió un millón de pesos junto a su esposo, cerrando cualquier demanda.
Ese millón de pesos originó escándalo porque además de su padre ella estuvo al morir, tuvo tres minutos de fama tratando de cantar pero de ahí no ha pasado.
El caso está en tribunales esperando decisión de la justicia sobre abrir o no un caso aunque ya la suerte está echada porque se trata de manipular a la opinión pública tratando de vender como inocentes a los propietarios y culpables a las víctimas.
Dinero para mal o para bien se está moviendo en procura de ablandar posturas en favor de unos y en contra de otros que serían las víctimas de la mayor tragedia que por descuido o no mato a centenares de personas dejando otras víctimas que jamás podrían conciliar el sueño mientras ven a sus verdugos y cómplices disfrutar de la vida que pudieron haber contribuido quitar a otros.



