Por Carmen Fernández Rojas
“Para mí escuchar el nombre de Duvergé es algo mágico”
Es la expresión que define exactamente todo lo que significa para él, la tierra en que vio la luz por primera vez aquel 7 de diciembre de 1957.
Don Policarpio Medrano, un hombre ampliamente conocido dentro y fuera de su región, camina orgulloso las calles de Duvergé, allá en el profundo sur, con la certeza de haberse entregado en cuerpo y alma al buen desarrollo de la cultura socio-educativa, religiosa y gastronómica del pequeño pueblo ubicado en la lejana provincia Independencia.
Desde muy joven mostró su vocación y la importancia de servir desinteresadamente, es por ello que siendo apenas un muchacho se integró activamente en clubes recreativos, donde fue gestor de frecuentes actividades culturales.
Su rostro se ilumina y le brillan los ojos con tan solo referirse a su amado pueblo, al que le ha dedicado más de 50 años darlo a conocer.

Graduado de Estadística en la Universidad Autónoma de Sto. Dgo (UASD) Don Policarpio, tiene en su haber una extensa formación profesional incluyendo una maestría de Alta Gerencia y una especialidad en Comercio Exterior.
Cabe destacar que también es fotógrafo y promotor de excursiones y además músico y compositor heredado de su padre Eduardo Rey Medrano (fallecido) quien fue maestro y director de música.
Cuenta con más de 30 composiciones de su autoría, en género merengue, balada, ranchera y bachata, y todas alusivas a la estructura y cotidianidad de la ciudad del ayer y el hoy de Duvergé. Destacando los títulos: “Rescatemos”, ” La Tradición “, ” El yonyón” y ” Duvergé, bello y bonito “.
“Es un hombre incansable, una persona especial, que se preocupa por resaltar nuestras costumbres ya olvidadas para que sean siempre recordadas y se mantengan vigentes”.
Así se expresa la señora Celeste Saviñón, gran amiga y compueblana.
La agenda de don Policarpio siempre está llena:
Fue presidente de la Asociación de Duvergenses residentes en el Distrito Nacional (Aduredin) años 2003 – 2005.
Con una fructífera gestión en la que meritoriamente reconoció la trayectoria de larga data de 30 generales duvergenses, y 20 años después de su periodo como directivo propuso un mural en honor a estos militares y así fue hecho. Hoy con orgullo se exhiben en lugares estratégicos de la ciudad, 17 murales que resaltan los valores y aspectos tradicionales y artísticos del pueblo damero.

El señor Policarpio cree firmemente que su labor y entrega logrará su cometido, la cual está llegando a jóvenes y adultos.
Entre sus logros a favor de este noble y laborioso pueblo, podemos enumerar:
• Iniciativa siembra de árboles en cada sector
• Equipo Ruta del mural, Duvergé 2020, el que hace honor a personajes simbólicos natales
• Movimiento Rescate de los Clubes culturales y recreativos (asesoría)
• Conferencias a estudiantes de término y asesoría sobre como emprender e invertir en Duvergé.
Destacamos en sus redes sociales, las secciones: “Sabía usted?” y “No nos olvidemos”, donde detalla vida y aportes de “insignes personalidades del municipio”.
Como el gran visionario que es, ha puesto todo su empeño en catapultar el arte culinario damero, promocionando como plato típico el delicioso moro de yonyón (hongo comestible que crece de manera silvestre en la zona Sur del país) y que ha llevado a conocer por diferentes medios de comunicación nacional y promoviendo su internacionalización en Europa, específicamente España e Italia y en ciudades de Estados Unidos, como New York, Florida, Chicago, New Jersey y Filadelfia.

Tan arraigado es su amor por su tierra chica que este innovador tenaz cada día le nacen nuevas ideas para el desarrollo moderno del municipio.
En la actualidad, está inmerso como guionista y productor del documental “Lo que fue el Convite en Duvergé” y entre sus planes a futuro, la filmación de una película netamente damera.
De acuerdo con su amigo Euclides Paulino, podría resultar un reto proponer una semblanza de un hombre “con las proporciones” que caracterizan al señor Policarpio Medrano. Existe el riesgo de quedar corto ante el servicio que ofrece con excelencia y humanismo a la comunidad que lo vio nacer.
Exaltamos pues, su calidad humana y la personalidad del que ama y enarbola las raíces de su tierra, de la cual sostiene mantener viva su vocación cultural.
¡Honrar honra!
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