Un artefacto de hierro encontrado en el yacimiento arqueológico de Sanxingdui, en el suroeste de China, llamó la atención a la comunidad científica internacional.
¿El motivo? Su composición química y molecular no resultan compatibles con los medios técnicos disponibles durante la Edad del Bronce. La proporción de níquel encontrada en el objeto es extremadamente inusual en la Tierra.
La estructura del metal presenta granos equiaxiales de ferrita, una formación cristalina que solo se produce tras un enfriamiento extremadamente lento en el vacío del espacio exterior.
Los artesanos de la época no poseían hornos capaces de alcanzar las temperaturas necesarias para fundir este tipo de aleaciones.
Ahora, un artículo publicado en la revista Archaeological Research in Asia ha arrojado luz sobre el asunto.
El elemento analizado ha sido llamado K7QW-TIE-1 y mide unos 20 centímetros. Fue extraído del interior del pozo sacrificial número 7, un espacio vinculado a la dinastía Shang que destaca por su riqueza en reliquias rituales únicas. Los rayos X confirmaron que la pieza contiene más de un 90% de hierro y un 7,41% de níquel, un dato clave para su clasificación.
Un metal de origen extraterrestre
La proporción de níquel encontrada en el objeto es extremadamente inusual en la Tierra. Por ello, los investigadores apuntan directamente a que el origen de la materia prima es un meteorito, es decir, un cuerpo celeste que impactó contra nuestro planeta en un momento de su historia imposible de determinar.
Además, el análisis bajo un microscopio electrónico de barrido reveló una distribución totalmente homogénea del 20% del níquel, lo que los autores califican como “extraordinario”. Según se indica en el propio estudio, “Esta homogeneidad química en términos de hierro con alto contenido de níquel habría sido extremadamente difícil de lograr mediante cualquier tecnología de fundición conocida durante el periodo Shang tardío”.
Aunque se trata de un hallazgo excepcional, no es único en el mundo. De hecho, en España tenemos documentados objetos elaborados a partir de materiales meteoríticos. Es el caso del conocido como Tesoro de Villena, conformado por un total de 59 objetos y fabricado en torno al año 1.000 a. C. Se encuentra a buen recaudo en el Museo de Villena, Alicante.
Técnicas metalúrgicas avanzadas
La estructura del metal presenta granos equiaxiales de ferrita, una formación cristalina que solo se produce tras un enfriamiento extremadamente lento en el vacío del espacio exterior. Los artesanos de la época no poseían hornos capaces de alcanzar las temperaturas necesarias para fundir este tipo de aleaciones, lo que sugiere que el objeto fue trabajado directamente a partir del bloque original caído desde el espacio.
A diferencia de otras herramientas encontradas en el norte del país que combinan bronce y hierro, este ejemplar de Sanxingdui es monometálico y no posee incrustaciones decorativas. Su dureza superior plantea la hipótesis de que fuera utilizado como una herramienta de gran resistencia para tallar o realizar incisiones en las famosas máscaras de bronce de la región.
En cualquier caso, estamos ante el objeto de hierro meteórico de mayor tamaño descubierto hasta la fecha en todo el territorio chino. Su presencia en el suroeste del país permite completar un registro metalúrgico que anteriormente presentaba grandes vacíos temporales, demostrando que esta cultura poseía un conocimiento técnico mucho más avanzado de lo que se creía.
Por desgracia, el estado de conservación del artefacto es delicado debido a la corrosión sufrida durante milenios, lo que obligó a los arqueólogos a trasladarlo bajo estrictas medidas de seguridad al Museo de Sanxingdui. Futuros estudios con tecnología de alta resolución podrían determinar a qué familia de meteoritos perteneció originalmente esta pieza, aunque no está claro que puedan llevarse a cabo si el objetivo mayor es conservar la pieza.