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Caminar hacia un turismo bioseguro, imperativo de nuevos tiempos

Reducción en el orden individual de emisiones de carbono, hospedarse en hoteles con certificados verde y fomentar el enoturismo, son algunas proyecciones en materia de turismo bioseguro.

El efecto de la pandemia de la Covid-19 en el sector turístico ha sido devastador, al punto de que en los cinco primeros meses de este 2021, al decir de un informe presentado por la Organización de Naciones Unidas, se evidenciaron pérdidas a nivel mundial por un valor aproximado de 320.000.000.000 de dólares estadounidenses.

Hablamos de un sector el cual da empleo a una de cada diez personas en el planeta y que ante la prolongación de restricciones y paros por causa del coronavirus SARS-CoV-2 pone en riesgo unos 120.000.000 de empleos directos.

De ahí que más allá de la prioridad inmediata de mitigar los efectos de la pandemia, los países deben crear una “nueva normalidad” para el sector turístico. Diversificación, adopción progresiva de modelos de turismo más sostenibles, e inversión en nuevas tecnologías podrían convertirse en claves para transitar hacia un turismo bioseguro que contribuya a conformar la recuperación en la era post Covid-19.

Esta repentina caída en materia de ingresos del turismo produjo el recorte de  financiación para la conservación de la biodiversidad, ante lo cual se teme que como uno de los efectos colaterales aumenten los casos de caza furtiva y saqueo.

Impactos más severos a la biodiversidad y los ecosistemas en los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), y los países menos adelantados (PMA), a lo que se adiciona como consecuencia el cierre del 90 por ciento de los sitios del patrimonio mundial.

La Organización Mundial de Turismo (OMT), en aras de allanar ese camino, ha identificado una serie de prioridades las cuales persiguen en su proceso de reanudación convertirlo en un sector más resistente, inclusivo, y neutral en cuanto a las emisiones de carbono.


Entre las que sobresalen mitigar los efectos socioeconómicos en los medios de vida, en particular el empleo y la seguridad económica de las mujeres; impulsar la competitividad y crear capacidad de recuperación, entre otros, mediante la diversificación económica y el fomento de las PYMES.

Además, avanzar en la innovación y la transformación digital del turismo, fomentar la sostenibilidad y el crecimiento verde; y dedicar mayor atención a la coordinación y al liderazgo responsable.

Proyecciones de la industria sin humo

En tal sentido expertos analistas sostienen que en la era post Covid-19 los turistas adoptarán el papel de ciudadanos preocupados y demandarán políticas de turismo responsable; y en correspondencia se implementarán medidas activas para priorizar un mundo saludable frente a los márgenes de beneficios.


“No debería sorprendernos que los países impongan días sin aviones y otras medidas para controlar el cambio climático”, sostiene la investigadora Elizabeth Becker, quien además sugiere el aumento de conciencia individual en la reducción de huella de carbono mediante el alojamiento en hoteles con certificado verde, y elevados niveles de responsabilidad para con el medio ambiente.

También se maneja la posibilidad de realizar viajes más inclusivos, que contemplen diversidad y heterogeneidades de intereses y grupos; así como la diversificación de destinos para evitar el turismo de masas y centrarse en lugares que verdaderamente lo necesiten, persiguiendo empoderar a lugareños y actuar en favor de la protección medioambiental.

A propósito, un paso certero en este sentido ha sido transformar al enoturismo en un motor de desarrollo rural, para lo cual innovación, alianzas y la mejora de la coordinación devienen elementos esenciales.


Asimismo y tomando en cuenta que este ramo tiene una fuerza laboral mayoritariamente femenina (54 por ciento), estas deben ser tenidas en cuenta en las medidas inmediatas de mitigación, como que haya más mujeres en puestos de liderazgo, e incrementar el acceso a financiación para fomentar el emprendimiento entre las mujeres.

El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, destacó que este impasse representa «una oportunidad para repensar el desarrollo del turismo, asegurando una distribución más justa de sus beneficios y avanzando en la transición hacia un entorno neutral en carbono y más resiliente socialmente».

Mientras el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sostuvo que “el turismo puede hacer mucho bien en nuestro mundo, con un papel en la protección de nuestro planeta y su biodiversidad, y en la celebración de aquello que nos hace humanos, desde el descubrimiento de nuevos lugares y culturas hasta la conexión entre pueblos y sacando a relucir nuestra humanidad común”.

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El Motín

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