Por Luis María Ruiz Pou
La creciente hostilidad de varios gobiernos hacia las plataformas digitales internacionales responde a un mismo miedo: la pérdida de control sobre la información y la opinión pública. Los estados que restringen plataformas digitales comparten rasgos de autoritarismo, desconfianza hacia actores extranjeros y un constante temor a la disidencia, por medio digitales como: Facebook (Meta), Twitter (X), YouTube, TikTok o Google. Mientras tanto, algunos líderes aprovechan estas mismas herramientas para construir audiencias directas sin mediadores tradicionales.
Podemos citar varios países cuyos gobiernos las plataformas digitales le saben a vinagre por el contenido ácido de sus comentarios y opinión que, los ponen en evidencias frente a su pueblo. Estos comentarios, les merman popularidad, reflejadas en las encuestas. Algunos de los gobiernos más notorios en este sentido.
China: Prohibiciones directas: Facebook, Twitter, YouTube, Instagram, Google, WhatsApp, y recientemente Threads están bloqueados.
Rusia: Control, restricciones y bloqueos temporales o totales a Facebook, Instagram y Twitter (X). Exige eliminar contenido “ilegal” o “antirruso”.
Irán: Bloqueo sistemático: Facebook, Twitter, YouTube, Telegram y TikTok están restringidos o bloqueados, el control ideológico, religioso y político.
Corea del Norte: Acceso completamente controlado: El ciudadano común no tiene acceso a internet global. Existe una intranet estatal, llamada Kwangmyong, sin redes sociales internacionales.
Turquía: Censura selectiva y amenazas de bloqueo: Ha bloqueado Twitter, YouTube y otras redes. Ha multado o amenazado a empresas como Meta, TikTok y X.
India: Conflictos con Twitter, Meta y YouTube: Ha exigido eliminar contenido crítico al gobierno y ha bloqueado TikTok y otras apps chinas, en nombre de la seguridad nacional.
Vietnam: Permite el uso de redes sociales, pero con monitorización intensa. Facebook y YouTube son populares, pero el gobierno exige eliminar contenido “antigubernamental”.
Etiopía, Uganda, Nigeria: Han gravado con impuestos a las redes digitales, bloqueos o restricciones durante elecciones o protestas. En Nigeria, Twitter fue bloqueado por meses.
Con EUA., es todo lo contrario; a Donald Trump les encanta las redes sociales; rompió con las reglas clásicas de comunicación política: no depende de los medios para hacer llegar su mensaje. Prefiere redes sociales (antes era Twitter, ahora Truth Social) donde habla directo a su base sin filtros. Rechaza a la prensa porque no puede dominarla como lo hace con sus propios canales; porque según Él, la mayoría de los medios tradicionales transmiten “Fake News” y son “Enemigos del pueblo”
República Dominicana: Sometió un proyecto de Ley para crear el Instituto Nacional de Comunicación (Inacom) como ente regulador de los medios de comunicación para regular: La libertad de expresión en prensa, radio, televisión, redes sociales y espectáculos públicos y el derecho a la intimidad, el honor y la propia imagen. Este proyecto fue bautizado por los críticos como “Ley Mordaza”. Alegando que podrían restringir la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo.
Conclusión: Los gobiernos que no quieren saber mucho de plataformas digitales comparten ciertas características: autoritarismo, control informativo, temor a la disidencia y desconfianza hacia actores tecnológicos extranjeros. Aunque algunos no las prohíben del todo, buscan domesticarlas, obligándolas a censurar, pagar impuestos, almacenar datos localmente o entregar información de usuarios.
La pregunta obligada es: Con la amenaza del secretario de Estado de EUA, Marco Rubio, ¿Pasará el Proyecto?



