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El dictador dominicano, Rafael Leónidas Trujillo Molina.

“Aquí hace falta un Trujillo”, ¡Zafa!

Por Juan López

Ante ciertos acontecimientos sociales o políticos que se interpretan como evidencias de anarquía, libertinaje o  debilidades por parte de las autoridades, suele escucharse este tipo de expresiones: “esas cosas no sucedían aquí”, “Ante se vivía mejor”,  “aquí hace falta un Trujillo” en aspiración de que “se imponga orden, respeto y obediencia ante la autoridad”.

Esa  ingenua nostalgia ante la ausencia de autoridad o debilidades en el uso de los mecanismos  de represión del Estado se debe, en gran parte, al desconocimiento de todo lo que significó para nuestro país la oprobiosa “Era de Trujillo, 1930-1961” y a la fragilidad y descuidos en las actividades culturales y educativas que procuren fortalecer la memoria histórica  del pueblo dominicano.

En ese loable propósito se asume el contenido y objetivo del reciente decreto 335-21 que declara, institucionalmente, al 30 de mayo como “Día de la Libertad”, a los fines de conmemorar el merecido ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, acontecido  el histórico 30 de mayo del 1961, ¡hace 60 años!

Los múltiples hechos que registra nuestra historia Patria demuestran, en forma inequívoca, que la “Era de Trujillo” fue una época de oscurantismo, de mayor padecimiento y adversidad socio-política en la RD.

Durante ese lúgubre y pesaroso período, en la RD  reinó “La Era” del terror, de espeluznantes persecuciones políticas, de torturas, de muerte, de robo, de exilios, grosera violación de los derechos humanos y absoluta ausencia de libertades. ¡No hubo familia que, directa o indirectamente,  no padeciera el azote de esa cruel e inhumana tiranía!

Bajo ninguna circunstancia aquí no hace falta ningún Trujillo. Aquí, en base a luchas, dolor y sacrificios, el pueblo avanza, inexorablemente,  en el proyecto de construir una RD próspera, que impere la institucionalidad democrática, la paz social y las libertades.

Consecuentemente, resulta bueno y válido recordar y honrar la valentía  de los héroes y mártires del 30 de mayo; divulgar las atrocidades cometidas en “Era de Trujillo” para cerrar cualquier asomo de que “aquí haga falta un Trujillo” para preservar el orden y el respeto democrático a la autoridad legítimamente constituida.

Es menester sistematizar y fortalecer la educación cívica en valores, promover con fervor patriótico las virtudes y memoria histórica del pueblo dominicano para que, en la tierra de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, nunca jamás pueda si quiera pensarse en la posibilidad de un Trujillo para que, por siempre,   celebremos con orgullo  el ¡DÍA DE LA LIBERTAD!

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El Motín

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