Nueva York, la Circunscripción 1 y la estrategia del 2028

La visita de Leonel Fernández coincide con un momento que invita a examinar las lecciones del 2024, el peso electoral de la diáspora y la necesidad de construir con tiempo una estrategia de unidad hacia las elecciones del año 2028

 

Jaime Bruno

Por: Jaime Bruno

«Las elecciones pueden decidirse en un día, pero las condiciones para ganarlas se construyen durante años.»

Nueva York vuelve a convertirse durante estos días en uno de los grandes centros de la política y la diplomacia mundial. La 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas abrió sus trabajos el 8 de septiembre del 2026 y su Debate General, con la participación de jefes de Estado, jefes de Gobierno y representantes de alto nivel, tendrá lugar del 22 al 28 de septiembre en la sede de las Naciones Unidas.

Ese escenario internacional coincide con la presencia en la ciudad del expresidente de la República y presidente de la Fuerza del Pueblo, Dr. Leonel Fernández.

Pero Nueva York no debería contemplarse exclusivamente desde su dimensión diplomática.

Para cualquier organización política dominicana que proyecte su estrategia hacia el 2028, esta ciudad y el conjunto de la Circunscripción 1 del Exterior constituyen también un territorio que merece un análisis electoral profundo.

Y los números ayudan a comprender por qué.

Antes de las elecciones del 2024, la Junta Central Electoral informó que Nueva York contaba con 275,350 dominicanos empadronados, equivalentes al 31.66 % del padrón electoral del exterior registrado en aquel corte. Nueva Jersey ocupaba el segundo lugar con 113,274 electores.

Por su parte, los resultados definitivos de la elección de diputados del exterior muestran que la Circunscripción 1 tenía 549,553 electores inscritos y que en las elecciones congresuales de mayo de 2024 se emitieron 96,027 votos, para una participación de 17.47 %.

Esas cifras plantean dos realidades estratégicas.

La primera es el extraordinario peso electoral de esta demarcación dentro del voto dominicano en el exterior.

La segunda, igualmente importante, es la enorme cantidad de electores inscritos que todavía no participan en las elecciones.

Ahí podría encontrarse uno de los principales terrenos de crecimiento para el 2028.

Del contacto directo a la planificación electoral

Hace algún tiempo planteamos una idea que continúa teniendo vigencia: la política del contacto directo puede convertirse en una de las herramientas fundamentales para construir el escenario electoral del 2028.

Las giras territoriales realizadas por Leonel Fernández en diferentes provincias dominicanas han mostrado una metodología basada en visitar comunidades, escuchar sectores productivos, conversar con dirigentes, incorporar nuevos miembros y fortalecer las estructuras partidarias.

La pregunta natural es si esa misma filosofía puede profundizarse en el exterior.

Porque la diáspora también es territorio político.

Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Massachusetts y otras comunidades de la Circunscripción 1 no pueden ser observadas únicamente durante los meses próximos a una elección. El crecimiento electoral requiere presencia, organización, cedulación, empadronamiento, comunicación y contacto permanente con los dominicanos residentes en esas comunidades.

La visita de septiembre puede servir, por tanto, como otro punto de observación sobre una realidad que deberá estudiarse mucho antes del 2028.

Las elecciones del 2024 deben estudiarse

Las derrotas electorales contienen información.

El resultado del año 2024 en la Circunscripción 1 debería analizarse colegio por colegio, ciudad por ciudad y estado por estado.

La propia Junta Central Electoral conserva los resultados oficiales de diputados del exterior, incluyendo la votación por colegios y el voto preferencial de las candidaturas.

Ese material permite sustituir impresiones por evidencia.

¿Cuáles fueron los recintos con mayor participación?

¿Dónde obtuvo mejores resultados la Fuerza del Pueblo?

¿Dónde disminuyó su votación?

¿Cuántos electores inscritos dejaron de votar?

¿Cuál fue el comportamiento del voto preferencial?

¿Hasta qué punto influyeron el reconocimiento de los candidatos, su arraigo territorial, las estructuras partidarias y la movilización electoral?

Responder esas preguntas antes de seleccionar las candidaturas del 2028 permitiría convertir la experiencia del 2024 en conocimiento estratégico.

El debate sobre la representación de Nueva York

Existe además una discusión política que merece abordarse sin personalismos.

Si Nueva York concentra una parte tan considerable del electorado dominicano del exterior, resulta razonable que dentro de la Fuerza del Pueblo se examine qué importancia debe tener el arraigo territorial de los candidatos al momento de conformar su futura boleta congresual.

No se trata simplemente de determinar dónde reside una persona.

La cuestión es más profunda.

Se trata de evaluar representación, identificación y conexión política.

Un candidato a diputado del exterior debe representar una circunscripción geográficamente extensa y diversa. Pero al mismo tiempo necesita conocer las comunidades donde se encuentra concentrado el electorado, comprender sus preocupaciones y mantener relaciones políticas, sociales y comunitarias que puedan ser verificadas por los propios ciudadanos.

Por eso, cuando llegue el momento de discutir las candidaturas, algunos criterios podrían resultar particularmente relevantes: trayectoria de trabajo político, reconocimiento comunitario, arraigo territorial, experiencia organizativa, capacidad de articulación, presencia permanente en la comunidad y potencial de movilización electoral.

Esos criterios pueden medirse.

Y deberían analizarse conjuntamente con los resultados electorales.

Reserva, competencia interna y estrategia

También existe otro debate inevitable: el mecanismo mediante el cual deberían escogerse las candidaturas.

La legislación electoral dominicana contempla mecanismos de reserva dentro de determinados límites. En el proceso correspondiente al 2024, la Junta Central Electoral explicó que las reservas equivalían al 20 % por cada nivel de elección, conforme a la normativa aplicable en aquel proceso.

Además, la propia Circunscripción 1 ofrece una importante lección jurídica y política: en el 2024 la JCE informó sobre una sentencia del Tribunal Superior Electoral relacionada específicamente con el orden de las candidaturas de la Fuerza del Pueblo en esa demarcación y el cumplimiento de los resultados del proceso interno.

Por tanto, cualquier discusión futura sobre reservas deberá realizarse dentro de las normas electorales que estén vigentes para 2028 y respetando los procedimientos institucionales correspondientes.

Pero la cuestión política permanece abierta:

¿Cómo armonizar democracia interna, unidad partidaria y competitividad electoral?

Esa quizás sea una de las conversaciones más importantes que deberá producirse dentro de la organización.

Primero la estrategia, después los nombres

Existe una tentación frecuente en política: comenzar discutiendo personas antes de definir el objetivo.

El orden debería ser inverso.

Primero habría que determinar cuántos votos pretende alcanzar la organización en la Circunscripción 1.

Después identificar dónde están esos votos.

Luego establecer cuánto puede crecer el padrón y cuántos electores actualmente abstencionistas podrían incorporarse.

Posteriormente habría que evaluar la fortaleza de las estructuras territoriales, establecer metas de cedulación y empadronamiento y determinar qué perfiles de candidaturas conectan mejor con las características de cada comunidad.

Solamente entonces debería comenzar la discusión de los nombres.

Ese método permitiría evaluar con datos a todos los dirigentes que legítimamente aspiren a representar la circunscripción, incluyendo aquellos que durante años han construido presencia y reconocimiento dentro de la comunidad dominicana de Nueva York.

Así, cualquier eventual reserva o selección podría explicarse como consecuencia de una estrategia previamente definida y no como una decisión improvisada alrededor de una persona.

La unidad también produce votos

Pero existe un elemento que ninguna estadística puede sustituir: la unidad política.

Una organización dividida puede poseer excelentes candidatos y desperdiciar buena parte de su potencial electoral.

Una organización cohesionada, en cambio, puede multiplicar la capacidad de sus dirigentes.

La Circunscripción 1 necesita que las legítimas aspiraciones individuales puedan convivir con una estrategia colectiva.

Eso significa establecer reglas claras, conversar temprano con los aspirantes y evitar que el proceso interno deje heridas que posteriormente dificulten la movilización de la estructura.

La candidatura presidencial y las candidaturas congresuales tampoco deberían concebirse como campañas completamente independientes.

Una estructura movilizada alrededor de candidatos congresuales con arraigo puede contribuir a la votación presidencial; del mismo modo, una candidatura presidencial fuerte puede impulsar la boleta legislativa.

Esa complementariedad merece ser planificada.

Nueva York debe observarse con atención

La presencia de Leonel Fernández en Nueva York durante este período ofrece una oportunidad adicional para escuchar.

Escuchar a los dirigentes.

Escuchar a las estructuras.

Escuchar a los comerciantes, profesionales, empresarios, jóvenes y trabajadores dominicanos.

Escuchar incluso a quienes se alejaron de la actividad partidaria o decidieron no votar.

Porque quizá una de las preguntas más importantes para el 2028 no sea únicamente cómo convencer a quienes ya participan políticamente.

Puede ser cómo incorporar a los miles de dominicanos empadronados que todavía permanecen fuera de las urnas.

Con 549,553 inscritos en la Circunscripción 1 en el 2024 y apenas 96,027 votos emitidos en la elección congresual, existe un amplio espacio electoral que merece estudio, organización y trabajo permanente.

El 2028 comienza mucho antes del 2028

La política del contacto directo y la estrategia electoral no son conceptos separados.

Son partes de una misma construcción.

Contactar permite escuchar.

Escuchar permite comprender.

Comprender permite organizar.

Y organizar permite tomar mejores decisiones.

La Circunscripción 1 del Exterior ofrece a la Fuerza del Pueblo una oportunidad para estudiar cuidadosamente las lecciones del 2024 y definir con suficiente anticipación qué modelo de representación, qué estructura territorial y qué mecanismos de selección pueden fortalecer su desempeño en el 2028.

La discusión sobre una eventual reserva de candidatura forma parte legítima de ese análisis. También lo forman la competencia interna, el consenso, el arraigo de los aspirantes, su reconocimiento comunitario y, sobre todo, la capacidad de construir unidad después de tomada la decisión.

Nueva York tiene peso electoral suficiente para que esa conversación se produzca con tiempo.

No cuando falten semanas para inscribir las candidaturas.

No cuando las aspiraciones individuales hayan convertido la discusión en una competencia irreversible.

Ahora.

Porque una de las principales enseñanzas que deja cualquier proceso electoral es sencilla: la boleta se inscribe meses antes de las elecciones, pero la estrategia que la hace competitiva debe construirse años antes.

Y si la Fuerza del Pueblo aspira a incrementar sustancialmente su votación presidencial y congresual en la Circunscripción 1 del exterior en el año 2028, el punto de partida puede ser estudiar desde hoy, con datos, diálogo y visión de conjunto, las decisiones que tendrá que adoptar mañana.

El Motín