¿Habría cedido Danilo?

Por Fernando A. De León

 Muy a pesar de la corrupción de los gobiernos que encabezó Danilo Medina, tenemos la convicción de que no hubiera cedido a la petición de las autoridades de Estados Unidos al Estado dominicano, de acoger a deportados de terceras naciones.

Es posible que si Medina hubiese sido el que gobierna hoy en República Dominicana, de alguna manera, aunque lo hiciera con cierta prudencia habría utilizado su ingenio político para, hábilmente, rechazar ese acuerdo con la administración estadounidense que hoy dirige Donald Trump.

No somos danilistas ni creemos en la partidocracia ni el sistema político de nuestro país; pero sí sabemos que, entre Leonel Fernández, Luis  Abinader, y Medina; en este último, aunque no lo refleje en su retórica, subyace la posición del otrora izquierdista en su siquis socio-política. aún con el argumento de que esos deportados no tienen expedientes penales, y será en condición de tránsito, se hubiese resistido.

Lo que queremos significar es que, Danilo Medina arrastra toda una historia de participación en la izquierda. Era de los que se movilizaba en el campus de la UASD de aquellos tiempos; por esa etapa y otros,  nuestro criterio.

Ni pensar que Fernández lo hiciera, ni el actual presidente Luis Abinader que siempre fue un acomodado multimillonario, y sobre todo ultraderechista, ahora empresario y político. Pareciera que en el arte y lo político, las segundas partes, casi nunca son buenas.

Aunque consideremos que Medina es un presidente más del montón de los que hemos tenido, evidentemente si no fue un fino estadista; tiene más carácter y es, en lo pragmático, más zorro que Abinader y Leonel Fernández. Aunque este último fue presidente en tres ocasiones.

Abinader, desdiciéndose con lo externado en otra ocasión también, si ha obtemperado ante la presión de Estados Unidos se debe a que es inseguro; y no asertivo. Sobre todo confía a que, en un pueblo amodorrado y presidencialista, ese acuerdo no provocará mayores contingencias.

Lo cierto es que se ha utilizado, en este caso, la palabra mágica “no vinculante” en cuanto a la aplicación de ese compromiso. Y, si acaso es sostenible la soberanía, hoy, damos muestras de poca o ninguna dignidad.

 *El autor es periodista, miembro del CDP en Nueva York, donde reside.

El Motín

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