EEUU podría ser solución a crisis combustibles en Cuba

La pérdida de los envíos regulares de petróleo barato de Venezuela desde hace más de un mes y la suspensión de los cargamentos que envía la estatal Pemex, de México, colocan a Cuba al borde de una crisis de combustible sin precedentes.

La escasez de hidrocarburos es manifiesta ya en la desaparición del reporte diario de la estatal Unión Eléctrica del aporte a la generación de electricidad de los motores y patanas que, utilizando diésel y fueloil, alivian los extensos apagones, en especial en el horario de máxima demanda.

Por ahora, las termoeléctricas cubanas que utilizan crudo nacional siguen funcionando entre avería y avería, pero esto apenas cubre alrededor del 45% de la demanda de aproximadamente 100.000 barriles diarios que demanda la economía para mantenerse activa.

Hoy la escasez de gasolina en los servicentros del país es creciente, y ello impacta tanto en la circulación de medios de transporte como en la recién iniciada zafra azucarera, o la deficiente recogida de basura en las ciudades.

¿Qué opciones tiene hoy La Habana, sin dinero para hacer compras en el mercado mundial, y bajo presión de Washington, que amenaza con bloquear la entrada de barcos de crudo a la Isla? Paradójicamente, una probable solución para que el país no quede paralizado sería entenderse con “el enemigo”. Es decir, llegar a un acuerdo con EEUU.

Desde finales de 2021, EEUU se convirtió en el segundo mayor exportador de petróleo y productos petrolíferos del mundo, apenas por detrás de Arabia Saudita y Rusia, según datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC).

Las exportaciones de crudo estadounidenses alcanzaron en septiembre de 2025 aproximadamente 4,2 millones de barriles diarios. En 2024, alrededor del 30% de toda la energía primaria producida en ese país fue exportada, y los combustibles fósiles (incluido petróleo crudo y sus derivados) dominaron esos flujos.

Los principales destinos del petróleo crudo de Estados Unidos en 2024 fueron los Países Bajos, Corea del Sur, Canadá, Reino Unido y Singapur. ¿Podría Cuba beneficiarse de un mercado ubicado a tan pocos kilómetros?

El investigador no residente del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, explica a DIARIO DE CUBA que si bien “el Gobierno de los Estados Unidos no tiene una compañía estatal de petróleo para suministrar y comercializar combustibles en Cuba, sí pudiera otorgar una licencia a compañías petroleras para venderle (a crédito o en efectivo) combustibles a CUPET y comercializarlos a través de su monopolio de CIMEX”.

“Especulamos que con esta licencia sería muy probable que importantes compañías de trading europeas, y no las petroleras multinacionales, pudieran actuar como intermediarios, manejando esta compleja cadena de suministro y logística, como recientemente se ha hecho para que dos de ellas comercialicen el petróleo venezolano”, apunta.

Piñón subraya que él mismo ha abogado “en varios círculos políticos y privados por la futura privatización del sector petrolero cubano; esto, dentro de un modelo económico descentralizado, donde el Gobierno haya privatizado todos los activos petroleros en las fases posteriores a la producción de petróleo crudo; la cadena de comercialización (refinación–logística–comercialización) de CUPET y CIMEX”.

“Las leyes de los EEUU se tendrían que modificar para que, bajo este modelo de libre mercado, se permitan las actividades comerciales de empresas petroleras estadounidenses e internacionales en Cuba. Esto permitiría a los futuros operadores (marcas) privados en la Isla abastecerse libremente de combustibles limpios de cualquier país productor y exportador del mundo. Noten que el papel del Estado desaparece dentro de este modelo, con quizás la excepción de un regulador que gestione la competitividad de precios de los combustibles”.

“Habiendo dicho esto, la región del golfo de México de los EEUU es hoy la fuente más económica para que los futuros comercializadores privados suministren a la Isla gasolina, diésel GLP, turbo combustible, lubricantes y combustóleo”.

Precisa Piñón que “el 45% de las 132 refinerías que operan en los EEUU se encuentran en la región del golfo de México, con una capacidad de refinación de 9.9 millones de barriles al día, lo que representa el 55% de la capacidad de proceso instalada en el país; ubicadas desde Pascagoula, Mississippi, a Corpus Christi, Texas”.

“Las refinerías del golfo de México de EEUU operan hoy a un 95% de capacidad instalada, demostrando su rentabilidad económica, como resultado de su alta capacidad de conversión pesada y al poder procesar crudos extrapesados, con un alto contenido de azufre y otros metales”.

El Motín