
Por Enrique Castillo Grullón
Las calles están controladas por grupos armados acostumbrados a secuestrar a niños y líderes religiosos, mientras se furiosas protestas exigían la remoción del presidente de Haití, Jovenel Moïse, quien murió asesinado la madrugada del miércoles 7 de julio.
Así describe el influyente periódico New York Times la realidad de la nación caribeña que hace frontera con la República Dominicana, previo a la muerte a tiros del ex presidente Moïse.
Para el Times, en Haití hay en la actualidad un vacío político, que podría alimentar una escalada de violencia. “La pobreza y el hambre van en aumento y el gobierno (depuesto) fue acusado de enriquecerse y no proveer los servicios básicos”, relata.
Destaca el prestigioso diario norteamericano que Moïse “se aferró al poder, gobernando por decreto durante más de un año”.
El primer ministro Claude Joseph, cuya legitimidad no está clara, dijo en una entrevista al medio que “por el momento él estaba dirigiendo el país”. Se esperaba que un nuevo primer ministro lo reemplazara en poco tiempo.
De acuerdo al New York Times, Joseph dijo en una entrevista que el presidente fue “cobardemente
asesinado”. No obstante, llamó al país a estar en calma.
El ex embajador haitiano en Francia, Didier Le Bret, criticó a la comunidad internacional por ignorar la inestable situación política en Haití e instó que ahora debería ayudar a la nación para asegurar una “transición tranquila”.