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El Motín

El día que el príncipe saudita Mohammed bin Salman prometió “una bala” para Jamal Khashoggi

Clarín

El príncipe heredero de Arabia Saudita Mohammed bin Salmanle dijo a un asistente en 2017 queusaría “una bala” para Jamal Khashoggi, el periodista asesinado en octubre último.

La amenaza se iba a cumplir si Khashoggi no regresaba al reino y si seguía con sus críticas hacia el gobierno saudita, de acuerdo con actuales y exfuncionarios de EE.UU. y extranjeros que tienen conocimiento directo de los informes de inteligencia.

Velas e imagen en una protesta por el crimen. (AP)

La conversación, interceptada por agencias norteamericanas, es la evidencia más detallada hasta ahora de que el príncipe pensaba asesinar a Khashoggi mucho antes de que un equipo de sauditas lo estrangulara dentro del consulado del reino en Estambul y luego descuartizaran su cuerpo con una sierra para huesos.

El asesinato de Khashoggi trajo aparejadas semanas de furia en el mundo y en Washington los legisladores llamaron a hacer una investigación para conocer al responsable.

El gobierno saudita negó que Mohammed tuviera alguna participación en el asesinato y el presidente Donald Trump demostró públicamente poco interés en tratar de obtener las pruebas para saber quién había sido el responsable.

El príncipe, siguiente en la línea sucesoria al trono, se transformó en el gobernante de facto detrás de su debilitado padre, el rey Salman, y un aliado cercano de la Casa Blanca de Trump, especialmente de Jared Kushner, el yerno del presidente y su principal asesor.

Kushner y Mohammed. (AFP)

Aparentemente la conversación fue transcripta y analizada recientemente, como parte de un esfuerzo de las agencias de inteligencia para encontrar la prueba de quién fue responsable de la muerte de Khashoggi.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y otras dependencias de espías buscan información a través de años de grabaciones con la voz del príncipe heredero y las comunicaciones de texto que la NSA interceptó y almacenó de manera rutinaria, mucho más que lo que la agencia hizo por otros funcionarios extranjeros importantes, incluyendo los aliados cercanos de los Estados Unidos.

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Durante los últimos meses, la NSA ha hecho circular informes entre otras agencias de espionaje, la Casa Blanca y los aliados extranjeros cercanos, acerca de las comunicaciones de Mohammed.

Esos reportes fueron descriptos por varios actuales funcionarios y algunos exfuncionarios.

Semanas después del asesinato, la CIA terminó su primera evaluación sobre la operación y concluyó que el príncipe heredero lo había ordenado.

Aquella conversación entre Mohammed y el asistente Turki Aldakhil tuvo lugar en septiembre de 2017,cuando los funcionarios del reino estaban cada vez más alarmados por las críticas de Khashoggi.

Turki Aldakhil (centro), asesor principal del príncipe Mohammed bin Salman: entre ellos fue el diálogo clave. (Tasneem Alsultan/ The New York Times)

Ese mismo mes el periodista comenzó a escribir columnas de opinión para The Washington Post y los altos funcionarios sauditas conversaban sobre cómo cercarlo para que regresara a Arabia Saudita.

En la charla el príncipe heredero dice que si no lo pueden persuadir para volver, entonces tendría que ser por la fuerza.

Entonces es cuando menciona que iría tras Khashoggi “con una bala”, de acuerdo con quienes conocían uno de los informes de inteligencia, escrito a comienzos de diciembre.

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Los analistas de inteligencia estadounidenses llegaron a la conclusión de que el príncipe heredero Mohammed podría no haber sido literal en su expresión. En otras palabras: no necesariamente quiso decir que iban a matar a Khashoggi, sino que más probablemente usó esa frase como una metáfora para enfatizar que tenía toda la intención de asesinarlo si no regresaba a Arabia Saudita.

En el momento de la conversación con Aldakhil, Mohammed estaba en el medio de la consolidación de poder en el reino.

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Apenas unos meses antes su padre lo elevaba a la segunda posición en la línea sucesoria al trono, luego de que el príncipe tramara la salida de su antecesor, el príncipe Mohammed bin Nayef.

A fines de 2017 el heredero ordenó que cientos de empresarios influyentes y miembros de la familia real saudita, algunos de los cuales fueron considerados sus contendientes al trono, fueran encerrados en el hotel Ritz-Carlton en Riad, la capital, donde fueron interrogados.

Días antes de la conversación con Aldakhil, de acuerdo con el mismo informe de inteligencia, el heredero se quejó ante otro asistente, Saud al-Qahtani, porque Khashoggi se había convertido en alguien demasiado influyente.

Expresó que los artículos de Khashoggi y los posteos en Twitter estaban afectando su imagen como reformador progresista, y la crítica era más tajante porque venía de un periodista que alguna vez había respaldado su agenda.

Las últimas palabras: “¡Me ahogo! ¡Sacame esta bolsa de la cabeza!”

Cuando al-Qahtani dijo que cualquier movimiento contra Khashoggi era riesgoso y podía crear un tumulto internacional, su jefe lo reprendió: Arabia Saudita no debía preocuparse por la reacción internacional sobre cómo maneja a sus propios ciudadanos.

El heredero también le dijo a al-Qahtani, según un funcionario que leyó el informe, que “no tomaba medidas a medias, nunca le gustaron y no creía en ellas”.

Días después de ese diálogo y el otro sobre la bala, Khashoggi escribió su primera columna para el Post: “Arabia Saudita no siempre fue tan represora. Ahora es insoportable”. Fue un ataque fulminante a las medidas enérgicas del príncipe heredero Mohammed.

“Dejé mi casa, mi familia y mi empleo y alzo mi voz”, escribió Khashoggi. “Hacer lo contrario sería traicionar a quienes languidecen en prisión. Puedo hablar cuando tantos no pueden hacerlo.”

Su última columna en el “Post”

Los voceros para la NSA y la CIA se negaron a hacer comentarios.

Aldakhil dijo: “Estas suposiciones son totalmente falsas. Parecen ser una continuación de varios esfuerzos por parte de distintos grupos de conectar a Su Alteza Real el príncipe heredero Mohammed bin Salman con este crimen horroroso. Se demostrará que estos esfuerzos son inútiles”.

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Este jueves a la noche un funcionario saudita emitió la siguiente declaración: “Nuevamente negamos cualquier involucramiento de parte del príncipe heredero en el atroz asesinato de Jamal Khashoggi. El Reino de Arabia Saudita avanza con su investigación y ya imputó a una cantidad de funcionarios relacionados con el crimen. Estamos enfocados en descubrir toda la verdad y asegurar la responsabilidad total”.

En diciembre The Wall Street Journal informó que el heredero intercambió numerosos mensajes con al-Qahtani en las horas previas y posteriores al asesinato de Khashoggi y citó la evaluación de la CIA sobre la operación saudita.

El informe no dio detalles acerca de los mensajes y los funcionarios han dicho que las agencias de espionaje en muchos casos pueden capturar solo la fecha y la hora: es decir, la metadata y no el contenido.

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El periódico también informó que Mohammed habló con su gente en agosto de 2017 sobre la posibilidad de llevar a Khashoggi a un tercer país si no podían llevarlo de EE.UU. a Arabia Saudita.

Las agencias de inteligencia norteamericanas identificaron a al-Qahtani como el líder de la operación que asesinó a Khashoggi. El año pasado lo pusieron en una lista de sauditas sancionados por su rol en la muerte del periodista. Al-Qahtani está considerado en el reino como el ejecutor brutal de la agenda del príncipe heredero además de usar un ejército de trolls en las redes sociales para acosar a los disidentes sauditas.

Después del crimen de Khashoggi, el reino anunció que al-Qahtani ya no era asesor de la corte real y se inició un proceso penal contra 11 individuos involucrados en la operación. Los fiscales piden la pena de muerte para 5 de ellos.

Arabia Saudita no hizo públicos los nombres de los imputados y no está claro si al-Qahtani figura.

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Aldakhil, el otro asistente capturado, hasta hace poco fue el gerente general de la red de televisión Al-Arabiya en Arabia Saudita. Es alguien influyente en los medios del reino y un asesor destacado de Mohammed.

Durante la conversación de septiembre de 2017, según los informes de inteligencia, Aldakhil habló con el príncipe acerca de tentar al periodista con un empleo en Al-Arabiya así volvía. Mohammed fue escéptico respecto de que Khashoggi aceptara.

El príncipe heredero se acomoda la vestimenta en la última cumbre del G20, en Buenos Aires. (AP)

El mes pasado Aldakhil dejó su puesto y los sitios de noticias sauditas esperan que sea designado como embajador en los Emiratos Árabes Unidos.

Los funcionarios norteamericanos dijeron que no hay evidencia de que Aldakhil tuviera conocimiento de un plan específico para capturar y/o asesinar a Khashoggi y su nombre nunca apareció entre los sospechosos.

En las semanas posteriores a la muerte de Khashoggi se acumuló evidencia clasificada de que altos miembros de la realeza saudita aprobaron la operación, aun cuando los estadounidenses insistían en que no hubo una “pistola humeante” que relacione directamente al príncipe heredero con el asesinato.

Un video que muestra el traslado de los restos

El relato de la corte real cambió repetidamente y el gobierno saudita está determinado a aislar al poderoso príncipe heredero de la responsabilidad por el crimen.

Más recientemente los funcionarios sauditas dijeron que la operación fue un secuestro que fracasó, que el equipo fue enviado a Estambul para llevar a Khashoggi por la fuerza a Arabia Saudita y tomó la decisión de asesinarlo después de que se negara a colaborar. Y remarcaron que el príncipe Mohammed no sabía nada.

Ante el último indicio de que el alboroto internacional por la muerte de Khashoggi continuará, un investigador de la ONU publicó un informe preliminar este jueves: concluyó que el periodista “fue la víctima de un asesinato brutal y premeditado, planificado y perpetrado por funcionarios del Estado de Arabia Saudita”.

“Time” declaró a Khashoggi “persona del año 2018”

Trump el año pasado intentó cortar la furia emitiendo una declaración sobre la posibilidad de que el príncipe heredero hubiera ordenado el crimen pero sugiriendo que tal vez nunca se conocieran los hechos.

Según el presidente, lo más importante era que el reino había prometido cientos de miles de millones de dólares en inversiones para los Estados Unidos, incluyendo US$ 110.000 millones en armas compradas a Lockheed Martin, Boeing y otras compañías de defensa. Los analistas del sector creen que el monto real es bastante menor.

El presidente y el príncipe, cara a cara en el G20 de Buenos Aires. (Reuters)

Ahora, con los demócratas controlando la Cámara de Representantes, los legisladores esperan un impulso para que finalmente se sepa quién estuvo detrás del asesinato.

La Comisión de Asuntos Exteriores planifica legislación para que el director de inteligencia haga un informe al Congreso e identifique qué funcionarios sauditas ayudaron a concretar la operación, de acuerdo con 2 asesores demócratas.

A comienzos de diciembre último Jim Mattis, entonces secretario de Defensa, dijo delante de periodistas: “Estamos haciendo todo lo que podemos para investigar hasta los últimos detalles y saber qué pasó ahí. Estamos moviendo cielo y tierra. No sé cómo será ni quién va a estar implicado”.

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