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El Motín

Un amanecer conservador

El primero de enero de 2019 empezó un nuevo gobierno en Brazil, pero no tan nuevos sus conceptos económicos, políticos y culturales. El gobierno del presidente electo Jair Bolsonaro trae para el pueblo brasileño recuerdos de un tiempo que se pensaba olvidado como lo es la mal llamada dictadura y como una enseñanza que debería conducir a un entendimiento.

Entretanto, lo que vemos en Brazil es un país dividido en dos lados diametralmente opostos y donde los que buscan la mejor comprensión y equilibrio en sus opiniones son llamados cobardes por ambos lados. Es una situación muy singular que expone esencialmente en las redes sociales sus características más crudas. Pero como Brasil ha llegado a ese punto?

Primeramente, la manera en que ascendió Bolsonaro a la presidencia de la República de Brasil es tenida por muchos, como el intelectual, profesor y lingüista norteamericano Noam Choomsky, como un golpe blanco que culminaría con un cambio en el rumbo de su país. Su antecesor, Michel Temer, por una serie de motivos rompió con la antigua presidenta Dilma Russeff pasó a apoyar una derecha que resurgía siguiendo una tendencia mundial. Pero hasta qué punto todo este proceso sigue una tendencia mundial y se trata de una chaga típicamente brasileña?

El histórico golpe en Brasil viene desde hace mucho tiempo, quizá desde la “Noche de Agonía”: disolución de la asamblea constituyente de 1823. El último proceso electoral (post golpe) todavía no puede ser llamado de antidemocrático. Por otro lado, la campaña llena de frases, slogans fuertes, declaraciones polémicas y fake news revelan mucho de los propios brasileños con sus prejudicios y su entendimiento moralista y conservador del mundo, de la vida y sus costumbres. Esto así porque si la mayoría del pueblo brasileño no hubiese reconocido como verdad esas cosas no sería jamás electo un hombre que demuestra orgullo por su ignorancia.

Las declaraciones de Bolsonaro van desde claras demostraciones de racismo, desconocimiento de la economía, misoginia, machismo y un conservadorismo exacerbado que se muestra muy próximo del fascismo.

Es necesario también mencionar que lo “antipetismo” (odio al partido de los trabajadores) contribuyó para que este esnario político resultase en la victoria de Bolsonaro. Gran parte del electorado brasileño, por no querer más 4 años de un gobierno petista, no tuvo otra opción sino poner sus créditos en ello. Esto explica también el alto número porcentual de abstenciones.

Lo más horrible de esto todo, sin embargo, es reconocer que una parcela significativa de la población brasileña piensa exactamente como Bolsonaro. Para estas personas las políticas sociales no importan, el socialismo de verdad existió en Brasil, diversidad sexual es un tema a ser evitado, son racistas veladamente, elitistas, malos sin vergüenza de demonstrar su maldad. En Brasil lo que tenemos es un racismo velado, un proselitismo religioso disfrazado, un prejudicio contra los homosexuales que se muestra abiertamente, bien como la idea de que soy “clase rico si soy de clase media alta”. La frase “bandido bueno es bandido muerto” ha sido dicha constantemente por una elite que solo reconoce los bandidos en las favelas, en los negros y en la gente más simple.

La violencia es una constante y ahora se propaga que todo supuesto “ciudadano de bien” puede y debe tener un arma para “defenderse”. Hay una fiebre de querer armarse como si esto fuese la mejor salida para la violencia y este punto es otra característica marcada del gobierno Bolsonaro que tiene como una de sus principales metas de gobierno permitir la tenencia de armas de fuego para los civiles. Pero, no se trata de un reduccionismo o querer resolver un problema complejo de una manera simple?

Otro detalle importante a mencionar es que los brasileños, en su mayoría, ven la política como un partido de futbol, un campeonato del cual los derechistas vencieron y nada más. Queda muy claro la popular frase dicha por ellos: “llora más izquierdista”. Esto ciertamente es resultado de una educación fallida que no pudo proporcionar a estos tipos una conciencia crítica que los haga comprender que los procesos políticos-electorales del país son mucho más que esto. Consecuentemente nosotros sabemos que un pueblo no politizado es muy fácilmente influenciado y manejado.

Otro importante aspecto a ser mencionado es la cuestión de la parcialidad de justicia en el Brasil. Un ícono de la justicia en Brasil, actualmente, es el juez federal Sergio Moro que ha tenido una batalla sin tregua contra la corrupción en el país. Recientemente preguntado sobre un corrupto confeso (Onyx Lorenzoni) parte del gobierno como ministro de la Casa Civil; dijo: “él ya ha pedido disculpas y todo está cierto”. La pena para el crimen de caja 2 en la legislación de Brasil es de 5 años y ahora les pregunto: se puede resolver esto pidiendo disculpas?

Nueve de los veinte y dos ministros del nuevo gobierno son acusados o están envueltos en esquemas de corrupción. Son ellos: Ricardo Salles (Medio Ambiente), condenado por improbidad administrativa; Onyx Lorenzoni (Casa Civil), investigado por caja 2 y otros procesos; Paulo Guedes (Economía), investigado por la práctica de fraudes en fondos de pensiónes estatales; Tereza Cristina (Agricultura), investigada por supuesto favorecimiento por parte de la emplea JBS; General Heleno (Seguranza Institucional), condenado por el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), por asignar contratos irregulares; Damares Alves (Familia), investigada por discriminación a los pueblos indígenas; Luiz Henrique Mandetta (Saúde), investigado por supuesto fraude en licitación, caja 2 y tráfico de influencia; Marcos Pontes (Ciencia y Tecnología), investigado por envolvimiento en actividades comerciales ilícitas y Marcelo Álvares Antônio (Turismo), investigado por deudas activas con INSS y tierras irregulares.

Todo esto debería ser terminantemente abolido de un gobierno que pliega a los cuatro cantos del mundo que Brasil está por encima de todos. Nos cabe también, obviamente, la pregunta: si lo que se prometía en la campaña era un combate total a la corrupción como pueden ser parte del gobierno y tener cargos tan importantes estos políticos?

A la fecha, enero 2019, quizá esta pregunta pueda ser respondida con una citación dicha desde mucho tiempo: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa.” Carlos Marx (En su libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte). Aquellos que van a vivir todo esto nuevo (o viejo?) período en la historia del Brasil pudieron contar a sus hijos y netos, con tus propias palabras lo que pasó. Y quizá aún vamos a tener dos versiones una vez más, la de los conservadores Bolsonaristas y la de los progresistas que siguen luchando por días mejores siempre.

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