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El Motín

Monica Lewinsky: “Quiero pedirle perdón a Hillary Clinton”

El Mundo

Siempre Monica Lewinsky será ligada al presidente Bill Clinton. Allá donde va suele revolotear la pregunta sobre el presidente demócrata. ¿Qué pasó realmente? ¿Quién empezó? ¿Le quería? ¿Cómo era él con ella? A veces se levanta indignada de las entrevistas. En cambio, otras contesta cuando se produce bajo sus condiciones. Y, entonces, como en este caso, un proyecto en el que lleva trabajando un año, genera controversia, empatía o cuanto menos llama la atención del público. Como ha ocurrido ahora cuando acaba de publicar un ensayo en la revista Vanity Fair en el que explica su decisión de participar el documental, The Clinton Affair, que se emitirá el domingo a las nueve de la noche, horario de máxima audiencia en Estados Unidos, en el canal A&E. Un proyecto en el que ofrece sus impresiones sobre el escándalo, compuesto por una serie de sucesos que celebran este año su 20 aniversario. En concreto, el mes que viene es el de la investigación de la Cámara de Representantes, que hace de fiscal en los procesos de “impeachment” (moción de censura).

De momento, en el ensayo en la prestigiosa revista de Conde Nast, Lewinsky reconoce que “quiero pedirle perdón a Hillary Clinton” por todo el daño causado. Mientras, parece que se reserva los dardos para el presidente Bill Clinton, sobre el que en el pasado reconoció haberse enamorado.

“En junio de este año, durante una entrevista en NBC, (el periodista) Craig Melvin le hizo ciertas preguntas. ¿Me debía una disculpa? La indignante respuesta de Bill fue: ‘No'”, relata Lewinsky en el texto de Vanity Fair, donde ya ha abordado en diferentes ocasiones este escándalo.

“Sostuvo que ya se había disculpado de forma pública en 1998. Yo también. Mis primeras palabras en público después del escándalo -pronunciadas en una entrevista con Barbara Walters el 3 de marzo de 1999- fueron una disculpa directa a Chelsea y la señora Clinton. Si viera a Hillary Clinton en persona hoy en día, sé que reuniría las fuerzas que necesitase de nuevo para reconocerle, de forma sincera, todo lo que lo siento”, señala Lewinsky, la cual considera que fue la primera persona en sufrir el acoso mediático a gran escala, hoy asunto de debate debido a los abusos que se realizan a través de las redes sociales.

“Lo más importante para mí, más que si me deben una disculpa o merezco una disculpa personal, es que creo que Bill Clinton debería querer pedir disculpas. Él me ha decepcionado menos de lo que yo lo estoy por él. Sería un hombre mejor”, hace hincapié Lewinsky, cuyo nombre siempre estará vinculado a la “becaria de la Casa Blanca” tras el escándalo de Clinton.

“En 2004, cuando promocionaba su biografía Mi Life, Bill Clinton dio una amplia entrevista a Dan Rather. Rather preguntó a Clinton por qué había tenido una relación inapropiada conmigo. (…). Su razón: “Porque podía'”, aborda Lewinsky dolida por las palabras, la cual se desquita con los mismos vocablos en la revista. De este forma, a continuación, indica: “¿Por qué he elegido participar en esta docuserie? Una principal razón: porque podía”, repite con una clara referencia a la contestación de entonces del Bill Clinton sobre Monica Lewinsky, la cual desde el principio del artículo responde al presidente todos los comentarios realizados sobre ella durante estos años.

Todavía así, en el documental reconoce que en una fiesta de cumpleaños en la Casa Blanca de un empleado, a la que acudió el presidente, dejó que se le sobresaliese el borde de la ropa interior para que lo viese Clinton. “En vez de subirme el pantalón, como en otra ocasión, lo dejé”, reconoce Lewinsky que quería que el presidente le viese las bragas. “Nadie se daba cuenta en la sala, menos él”, apunta del entonces líder demócrata.

“Estaba completamente a su merced”, no oculta en una de las entrevistas del documental. “No es que no me diese cuenta de que era el presidente”, admite. “Obviamente, estaba claro. Pero, la verdad es que significaba más para mí que para el resto. Tenía entonces 22 años”, recuerda del año de “affair” que tuvo con el demócrata.

Sexo oral o relación sexual

En su nuevo relato los dardos contra Clinton empiezan desde el principio. Lewinsky, la cual se ha subido al movimiento del #MeToo contra el acoso y abuso sexual, destaca que recordar lo ocurrido fue traumático. Pero, también le merece la pena si ayuda a que otra persona no sea etiquetada como “esa mujer”. Una mención también directa a cuando Bill Clinton aseguró en una rueda de prensa en la Casa Blanca que “quiero decir una cosa al pueblo estadounidense: que no he tenido relaciones sexuales con esa mujer, la señorita Lewinsky”.

Fue el diccionario el que salvó a Clinton de que prosperase el “impeachment”. Los republicanos diseñaron una estrategia basada en demostrar que el entonces presidente de Estados Unidos había mentido al negar bajo juramento haber mantenido relaciones con Lewinsky. Entonces, sus abogados no dudaron en echar mano del diccionario para establecer que lo había tenido lugar era “sexo oral”, lo cual no se podía interpretar como “relación sexual”. Más tarde, un regimiento de reporteros y analistas demócratas no dudaron en defender al presidente, entre los que destacó el periodista Gay Talese, que siempre ha justificado que el sexo oral para la generación de Bill Clinton es una mera muestra de afecto.

Entre todo ese revuelo, Lewinsky recuerda en el documental que se emitirá el domingo que “pensé que la única manera de poner fin a todo era quitarme la vida”. Veinte años después su historia sigue vigente, mientras intenta recomponerse. Lewinsky, que se ha quejado en otras ocasiones de que no encuentra trabajo ni tampoco novio, mucho menos marido, ahora insiste en formar parte del movimiento #MeToo. Una ola que cogió fuerza a partir de las denuncias de abuso y acoso en Hollywood contra el todopoderoso productor Harvey Weinstein. Todavía así, no termina de cuajar entre esta élite liberal, donde todos son acólitos de Hillary Clinton.

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