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El Motín

Este pelotero cubano dejó un contrato de $320,000 en EEUU para volver a su batey. Y está feliz

El Nuevo Herald

Roberto Hernández Navarro puede decir que nadó en dirección contraria a la corriente. Con decenas de peloteros cubanos llegando a Estados Unidos con el afán de entrar a las Grandes Ligas, este joven de 17 años rompió un contrato de $320,000 con los Indios de Cleveland para regresar a la isla.

El éxito de Hernández en el béisbol comenzó cuando integró como lanzador el equipo Cuba en la división juvenil de los Juegos Panamericanos. Tenía 15 años en ese momento e hizo parte del éxito del equipo Cuba que ganó la serie frente a Estados Unidos.

Tras la victoria, Hernández y su padre decidieron viajar a República Dominicana con el fin de que el joven entrenase para entrar en las Grandes Ligas. En una reciente entrevista concedida a un diario local, el joven pelotero contó que estuvo un año y tres meses entrenando en Bonao, un municipio ubicado en el centro de Dominicana.

“Ahí me vieron los scouts, me daban seguimiento, me hicieron varias pruebas de velocidad, me tomaron videos, y me hicieron entrevistas, vieron mis condiciones y resultados y me firmaron con los Indios de Cleveland. El contrato fue de $320,000 y las perspectivas eran desarrollarme para llevarme a las Grandes Ligas en el menor tiempo posible”, explicó Hernández al medio local.

Según reportó hace dos años el periodista Jorge Ebro, de haber pactado un año atrás con el equipo podría haber recibido incluso millones, como ha ocurrido con otros peloteros cubanos. “Guarda este mensaje que te envío ahora, este chico es lo más cercano que he visto de José Fernández’‘, le dijo un especialista en temas de béisbol a Ebro. Pero Hernández vivía su propio problema.

“No es secreto que el béisbol norteamericano es el mejor pagado del mundo y que con mis condiciones podía tener un buen contrato, pero para mí lo más importante es mi familia, estar en mi casa, por eso decidí regresar a mi país y no alejarme más de él”, dijo el joven a la prensa cubana.

Hernández es oriundo de un pequeño pueblo llamado Batey Colorado, en Yaguajay, en el centro del país.

No estar con su familia -acaba de tener un bebé que ya tiene dos meses-, la ausencia de los amigos y las actividades cotidianas que realizaba en Cuba lo motivaron a regresar. “No es fácil llegar a una habitación en la noche y no tener con quién hablar de los éxitos, de los fracasos, estar comunicándonos por correo o con lo que pueda”, añadió.

El equipo de los Indios de Cleveland le permitió quedarse con el bono de $320,000 y le pidieron que cuidara su brazo. Hernández cuenta que regresar a Cuba le permitió sentirse “libre de nuevo”.

“Regresé a mi casa, me quité los zapatos y salí descalzo a saludar a todo el mundo, estaba hasta con los ojos aguados porque fue algo increíble. Desde que puse un pie en el aeropuerto ha sido todo alegría. Conocer a mi bebé fue una sensación única en la vida”, dijo el joven pitcher.

“Cuando me vi con todo eso en la mano, dije: nunca tuve nada y tengo todo eso en tan solo un momento. Pero me di cuenta de que eso [el dinero] no iba a solucionar nada”. agregó.

Hernández espera que el equipo provincial de Sancti Spíritus le dé la oportunidad de jugar béisbol y participar en la Serie Nacional. Hasta el momento algunos de los funcionarios estatales ya le han dado luz verde para entrenar en las instalaciones. Su presencia podría elevar el nivel del deporte nacional que, según los expertos, está sufriendo una profunda crisis.

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