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El Motín

Superviviente de linfoma advierte: No comentan los mismos errores que yo

El Diario

Un hombre ha hablado abiertamente en las redes sociales sobre su experiencia en la lucha contra el linfoma con la esperanza de que aliente a otros a visitar a los médicos tan pronto como vean una señal de advertencia.

Jake McCarty, de 33 años, de California, Estados Unidos, fue diagnosticado a finales del año pasado con Hodgkins Lymphoma, una forma poco común de cáncer que se desarrolla en el sistema linfático, una parte importante del sistema inmunitario.

Sin embargo, como Jake le dijo a UNILAD, su historia con la enfermedad comenzó hace una década cuando tenía alrededor de 20 años.

Durante aproximadamente 10 años Jake tuvo una hinchazón en el cuello que los médicos diagnosticaron como mononucleosis.

Durante su última visita al médico para asegurarse de que ya no tenía mononucleosis, le dijeron a Jake que se hiciera una biopsia pero no lo hizo. Él justificó la decisión convenciéndose a sí mismo de que “se sentía bien”.

A medida que aumentaba la hinchazón en el lado izquierdo del cuello, se desarrolló otro bulto, y en septiembre de 2017, Jake comenzó a experimentar dolores de cabeza insoportables.

Llegado ese punto las señales de alarma eran obvias, pero aun así las ignoró.

Admitiendo que “haría cualquier cosa para evitar ir a un médico”, Jake simplemente trató de calmar el dolor lo mejor que pudo, pero pronto se sintió “desesperado” ya que era cada vez más severo e intenso.

Finalmente, Jake fue al médico cuando vio cuán preocupada estaba su prometida acerca de su salud.

“Siempre he tenido un umbral alto para el dolor, pero durante este mes me despertaba llorando, sollozando en los brazos de mi prometida por el dolor tan fuerte”, le dijo a Unilad.

Varios médicos informaron a Jake que sufría cefaleas en racimos, pero cuando vio que incluso vomitaba la comida, regresó y programó una biopsia.

Mientras le hacían las pruebas, los médicos le alertaron y le informaron de que podría tratarse de un linfoma. En ese momento Jake se dio cuenta de que no estaba preparado para el posible diagnóstico y la gravedad de la situación.

Cuando Jake recibió su diagnóstico, se dio cuenta de que era “extremadamente afortunado” ya que el linfoma de Hodgkins tiene una tasa de supervivencia más alta que el otro tipo de linfoma.

Si bien esto le dio a Jake una buena dosis de optimismo más que necesario, también le hizo sentir culpable por no haber ido al médico antes y no apreciar la vida lo suficiente.

Afortunadamente para Jake, su linfoma no fue más allá de su clavícula, aunque se había apoderado de casi todo el lado izquierdo de su cuello.

Jake enfrentó seis rondas de quimioterapia con una duración de alrededor de cinco a seis horas.

Él admite que saber que la quimioterapia estaba funcionando lo ayudó a sobrellevar los efectos secundarios. Esto es lo que escribió sobre esa etapa:

“Los efectos que experimenté fueron sudores nocturnos severos y algunas náuseas. Durante el tratamiento en sí, todo parecía disminuir la velocidad.

A veces, la parte más difícil del tratamiento era el aburrimiento y la búsqueda de formas de evitar ese aburrimiento. Me encanta leer, pero a veces estaba demasiado inquieto para concentrarme en una página.

Me gusta pensar que lo manejé todo bien, pero también me sentí como una carga.

A medida que pasaba el tiempo, los químicos se acumulaban en mi sistema y las cosas se volvían cada vez más difíciles. Afortunadamente, tenía un apetito saludable, incluyendo algunos antojos extraños.

Los esteroides que me estaban dando, además de la quimioterapia, aparentemente me iban a dar efectos secundarios similares a los de un embarazo. Engordé alrededor de 40 libras, que ya estoy cerca de perder.”

Muy pronto, la hinchazón en el cuello de Jake también desapareció, pero se sentía una persona diferente’.

Aunque Jake confiesa que la relación con su prometida se terminó al final de su batalla contra el cáncer debido a otros problemas, la experiencia le sirvió para mejorar la relación con sus padres, que anteriormente estaban “algo distantes”.

Jake ahora está en remisión y lo ha estado durante los últimos meses.

A pesar de que todavía sufre de fatiga y sudores nocturnos de vez en cuando, se mantiene positivo y cree que cada día es mejor que el anterior.

Según le dijo a UNILAD, el cáncer cambió su visión de la vida:

“Me siento más saludable todos los días, he intentado cambiar mi dieta y he encontrado una manera de estar activo siempre.

Me siento bien al saber que puedo volver a la vida, con una segunda oportunidad de sacar todo lo que pueda de ella. A veces vuelvo a los viejos hábitos o empiezo a sentirme mal, pero me las arreglé para controlar estos momentos.

No quiero decepcionarme a mí mismo y no quiero decepcionar a amigos cuyas familias podrían no haber tenido tanta suerte.”

Jake compartió su historia en Reddit queriendo alentar a los demás a no cometer los mismos errores que él y asegurarse de que vayan y escuchen a sus médicos.

“Después de años de evitar al médico, las visitas a la consulta serán algo habitual ahora. Vuelvo en seis meses para asegurarme de que todo sigue en orden y continuaré haciéndolo por un tiempo después de eso.

No dejaré de decirles a mis amigos que vayan al médico, incluso si sientes que algo está un poco fuera de lugar. Es sorprendente lo resistentes que podemos ser cuando enfrentamos una enfermedad, pero todos tenemos un punto de quiebre”.

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