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El Motín

¡Preocupación Incuestionable!

Por Euclides Gutiérrez Félix

Al autor de esta columna, en cumplimiento a las funciones gubernamentales que ocupa como Superintendente de Seguros, le correspondió el honor y la distinción de pronunciar las palabras de bienvenida a la “III Convención de Aseguradores”, que se realizó con el tema “Desastres Naturales, Perspectiva Aseguradora: Retos y Oportunidades”,  invitado por la Cámara  Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores, (CADOAR),  y en esa oportunidad citamos las cifras del crecimiento de las primas netas cobradas en este año al mes de julio, cifra que superan los RD$33,000 millones de pesos, lo que demuestra la fortaleza del sector asegurador, porque es confiable y se espera que para finales de este 2018, esas cifras superaran los RD$50,000 millones de pesos, que a nuestro criterio, por la cantidad de habitantes de la nación y las infraestructuras físicas que la componen, debiera ser muy superior.

Cuando asumimos las funciones que desempeñamos, cerca de catorce años, el monto de las primas vendidas ascendía a penas RD$13,000 millones de pesos; ese monto no corresponde a un éxito personal del Superintendente de Seguros, sino particularmente al crecimiento y desarrollo económico, de nuestro país, a la honestidad, eficiencia y disciplina de la Superintendencia y el personal que la componen. No hemos podido liquidar y hacer desaparecer la corrupción, dentro de los linderos de una sociedad como la nuestra; por su composición social, es en la realidad prácticamente imposible de liquidar de manera definitiva la corrupción, porque no solamente se promueve dentro del escenario burocrático de las oficinas, sino que es estimulada y arrastrada por el poder económico externo.

Estamos obligados a crear una cultura del seguro en nuestro país, para que llegue a las capas más bajas de la sociedad y que no solamente se quede en los seguros de vehículos de motor, los seguros de vida y en limitados otros aspectos que lo componen, como otras manifestaciones de esa actividad tan importante en el desarrollo económico de una nación. Y cuando afirmamos este criterio es porque admiramos siempre, como el gobierno nuestro, del Partido de la Liberación Dominicana, que encabeza Danilo Medina Sánchez, así como el anterior que presidió Leonel Fernández, han invertido miles de millones de pesos, de gran importancia que comprenden puentes, escuelas, edificios, hospitales y muchas otras obras, que han modificado sustancialmente la infraestructura física de la República Dominicana.

Hemos pedido en repetidas ocasiones que el Estado asegure todas esas obras físicas de extraordinaria importancia, porque estamos obligados a tener presente, muy presente, que nuestro país es ciclónico y sísmico y que dos fenómenos de esa naturaleza crearon daños devastadores en dos países vecinos: un terremoto en  Haití, que es el conglomerado humano más pobre de América, cuyas daños ascendieron aproximadamente a US$14,000 millones de dólares y doscientas mil víctimas  y en Puerto Rico el huracán María, causo la muerte a más de tres mil personas y los daños que se discuten aun ascendieron a US$20,000 mil millones de dólares. No queremos pensar que podría ocurrir en la República Dominicana, que conoció en septiembre de 1930 el ciclón de San Zenón y en 1946 un terremoto que afectó el Nordeste del país. Haciéndonos eco de una expresión popular solamente podemos decir “Que Dios nos Acompañe Siempre”.

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