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El Motín

Trump elogia la política antinmigración de Italia

El País

El republicano trató con mano de seda a su homólogo italiano, que fue elegido para liderar el Gobierno de la coalición del euroescéptico Movimiento Cinco Estrellas y el ultraderechista La Liga tras las elecciones de marzo. Pero Conte ha quedado eclipsado por el protagonismo de Matteo Salvini, el líder de La Liga que como ministro del Interior lidera la política de dureza contra la inmigración. Trump dijo que el primer ministro está haciendo un “trabajo fantástico”, explicó que se hicieron amigos en la agitada cumbre del G7 en junio en Canadá y que “siempre será tratado amablemente”. “Los dos somos outsiders de la política”, alardeó el republicano en referencia a la inexperiencia política de Conte, que hasta su nombramiento había tenido una carrera como docente.

“En Europa y EE UU estamos demostrando que el cambio es posible”, destacó el italiano, tratando de trazar paralelismos con Trump, en una rueda de prensa conjunta. El primer ministro defendió el “nuevo enfoque” migratorio de Italia. Conte quiere reformar el Reglamento de Dublín porque considera injusto que los países de primera entrada en la UE tengan la responsabilidad de gestionar las demandas de asilo de los inmigrantes.

Trump se congratuló de que los ciudadanos italianos “se cansaran” de los indocumentados y volvió a repetir su amenaza de forzar un cierre del Gobierno federal en octubre si la oposición demócrata no financia medidas restrictivas en inmigración, como su promesa estrella de levantar un muro fronterizo con México. El republicano también anunció, sin entrar en detalles, que Italia y EE UU harán “esfuerzos de seguridad conjuntos” en el Mediterráneo y elogió el papel de Roma para estabilizar Libia.

La victoria populista en Italia ha abierto un nuevo frente de inestabilidad en la UE y ha profundizado la creciente brecha entre los miembros que defienden una política más receptiva ante la inmigración irregular (principalmente los países del flanco oeste y sur del bloque) frente a los partidarios de mayores controles (en el centro y este europeo).

Trump, que ganó las elecciones de 2016 con una demonización de la inmigración, no tuvo reparos en tomar partido, dejando de lado la cautela diplomática. “Estoy muy de acuerdo con lo que estás haciendo con respecto a la inmigración ilegal e incluso legal”, le dijo a Conte al inicio del encuentro en el Despacho Oval, abierto a la prensa. Y sostuvo que los países europeos que reforzaron sus fronteras en el pasado, en una posible referencia a Hungría, “están mucho mejor”.

El republicano acumula un largo historial de críticas a la política migratoria europea que considera está cambiando la “cultura” del continente y es un mal ejemplo para EE UU. Su Gobierno trata de lograr financiación para levantar un muro fronterizo con México, ha acelerado la deportación de indocumentados y pide restringir las condiciones para inmigrantes legales e irregulares

La cumbre del G7 estuvo marcada por la tensión comercial de Trump con sus socios y su petición de reincorporar a Rusia al club de los países más industrializados tras su expulsión por la anexión de la península ucrania de Crimea en 2014. Conte fue él único de los otros líderes que respaldó la solicitud del presidente estadounidense.

Ambos también comparten su alergia al libre comercio. El Gobierno italiano ha rechazado ratificar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá. Mientras Trump se ha embarcado en una cruzada para renovar el pacto comercial con México y Canadá, y ha lanzado una guerra arancelaria contra Europa, Canadá, México y China. El republicano aseguró que EE UU tiene un déficit comercial de 31.000 millones de dólares con Italia pero se mostró seguro de que se arreglará “bastante rápido”.

Italia y EE UU mantienen una estrecha cooperación militar, por ejemplo en Afganistán e Irak, pero el país europeo está lejos del gasto en Defensa del 2% del PIB que reclama Trump insistentemente a los socios de la OTAN en base a un compromiso adoptado en 2014. Y a principios de julio, la ministra de Defensa italiana, Elisabetta Trenta, anunció una congelación en la compra de cazas F-35 del fabricante estadounidense Lockheed Martin.

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