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El Motín

¡Haití: ¡Otra Vez! y II

En nuestras columna anterior publicada el 16 de Julio, relatábamos el momento en el que montado en el autobús de Caribe Tours, el presidente René Prevál se dirigió a saludar a Fidel Castro e inmediatamente le dijo, que tenía sumo interés de conversar con él porque quería que el gobierno cubano, enviara a su país una comisión de médicos que estuviese integrada por ginecólogos, ginecobstetras, pediatras, cirujanos y clínicos que eran profesionales que no existían en números suficientes en su país, para atender las necesidades más urgentes de los haitianos. Fidel le respondió diciendo que tenía que hablar con sus asesores para ver cómo podía Cuba ayudar a los haitianos. Fidel y el autor de esta columna, que era su Edecan Civil designado por el presidente Leonel Fernandez Reyna, volvimos a sentarnos en el asiento del cual nos habíamos puestos de pies y Fidel, dirigiéndose a nuestra persona, dijo: “bueno, yo creo que ellos no tienen dinero para pagar nuestros médicos”.

Al ser cuestionado por Fidel, respondimos; “Comandante, los organismos internacionales están invirtiendo en el pueblo haitiano, cientos de millones de dólares, suficientes para pagar a una comisión de veinte y cinco o treinta médicos que ustedes envíen a Haití”. Estamos hablando del mes de agosto de 1998, cuando Fidel realizó su primera visita a nuestro país. Dos horas más tardes, después de Fidel hablar con sus acompañantes, nos preguntó si podíamos invitar a René Prevál a la cena que se le ofrecía esa noche en la casa del compañero Hernán Vásquez Cabrera, y le contestamos que, aunque era una cena dedicada a su persona, estábamos seguros que no había inconvenientes. Le informamos a Danilo Medina, los deseos de Fidel, y nos autorizó a invitar a Prevál, a la cortesía que tenía el Comité Político del PLD, con el comandante de la Revolución Cubana.

En estos momentos, Haití está en peores condiciones económicas, sociales y políticas, después de haber sufrido aquel terrible terremoto que destruyó practicante a Puerto Príncipe en el año 2010 y ahora a esa situación se han sumado los desórdenes de hace apenas quince días, que en los asaltos y destrucción de las tiendas y supermercados de la ciudad y los terribles asaltos a los automóviles y vehículos de transporte que circulaban por las calles y los que se exhibían en las agencias de venta de vehículos de motor, y otros daños causando pérdidas, que se presume ascienden a más de ciento treinta millones de dólares; acontecimiento que no era esperado que se produjera, particularmente después de haber “celebrado elecciones”, eligiendo presidente y miembros del poder legislativo con el auspicio de organizaciones internacionales.

El autor de esta columna reitera la necesidad de que el gobierno dominicano ofrezca a Haití la construcción de esas policlínicas de ginecología y pediatría para que se ponga fin, o se lleve a su mínima consecuencias lo que ocurre con las haitianas que vienen a parir aquí, que lo único que genera esa conducta de los haitianos, son serios y graves perjuicios para el pueblo dominicano. Hemos hablado de diez o doce clínicas desde Montecristi a Pedernales, de un kilómetro o algo más de distancia de la frontera de los dos países y que reiteramos, el personal médico y de enfermería sea dominicano, o de otros países, así como que Francia, Canadá y Estados Unidos aporten los equipos y mobiliarios necesarios para el funcionamiento de las mismas.

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