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El Motín

¡Haití: ¡Otra Vez! I

En agosto del año 2007, el autor de esta columna publicó la primera edición de un libro que recoge varios y breves ensayos históricos con el título de “Haití y la República Dominicana: Un Origen y Dos Destinos”. Nos sentimos complacidos porque ha tenido una extraordinaria acogida y en el exterior, particularmente en España y en Centroamérica, al parecer lo han leído con mucha atención y tenemos cartas en nuestro poder, saludándonos por la publicación de ese ensayo; y lo único que debemos ratificar es que, al escribirlos, nos hemos atenido a la verdad absoluta, analizando el pasado y el presente. Ahora por los acontecimientos en días pasados en Puerto Príncipe, hemos recibido muchas llamadas, de personas, amigos y conocidos, que han comprado nuestro libro y titulamos esta columna, como lo habíamos hecho en otros trabajos publicados en el libro. Pero hablemos de algo que no debemos pasar por alto.

El Matutino “Diario Libre”, por el cual no tenemos ninguna simpatía, en su edición del lunes 9 de julio del corriente año en su página 16, titulado “Dialogo Libre”, publica una información bajo el siguiente título: “Francia quiere construir varios hospitales en Haití pero no hay interés de ellos”: y más adelante el primer párrafo de la información dice: “Francia quiere construir hospitales en Haití para ayudar a disminuir la cantidad de parturientas haitianas en la República Dominicana, pero el Gobierno de Haití no ha mostrado interés para que eso se produzca, señaló el embajador de ese país europeo en Santo Domingo, José Gómez.” Dice un viejo refrán, que para nosotros nos es español sino dominicano “Que para muestra basta un botón”. Y este debe ser el botón dos mil, o sea una de las pruebas que ratifican cual es el criterio, de las capas sociales más altas del conglomerado humano, que es la llamada “República de Haití”.

Saludamos con respeto la decisión del gobierno francés que viene a recoger algo que hemos dicho desde hace muchos años, porque la mayor parte de nuestra vida, de niño y adolescente, la vivimos en la frontera y en la Línea Noroeste y no recuerdo haber escuchado decir que en “la Maternidad de Loma de Cabrera” que era la que existía en 1944, o en los hospitales de Dajabón, Montecristi o Villa Isabel, llamada ahora Villa Vásquez, las mujeres haitianas venían a dar a luz a sus hijos; y partiendo de entonces, cuando se inició ese capítulo, gobernando Joaquín Balaguer, pocos años después del 1965, se nos ocurrió la idea de que nuestro gobierno debía construir desde Montecristi hasta Pedernales, dentro del territorio haitiano, a un kilómetro de la frontera, por lo menos diez clínicas de maternidad donde nacieran los hijos de las haitianas.

Equipar esas clínicas debía ser un compromiso de Francia, Canadá y Estados Unidos, o de los organismos internacionales, aunque los médicos Ginecólogos, la mayoría fueran dominicanos, pagados por el gobierno de nuestro país o por esos organismos, que hoy están pagando a cientos de médicos cubanos, y de otras nacionalidades que están atendiendo al pueblo haitiano. La presencia en Haití de médicos cubanos fue autorizada por Fidel Castro en su primera visita a la República Dominicana a petición verbal de René Prevál, en presencia del autor de esta columna, dentro de un autobús de Caribe Tours. El Comandante Fidel Castro, nuestro amigo inolvidable, conversó con nosotros sobre la petición de Prevál, lo cual relataremos en la próxima columna.

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